lunes, 4 de agosto de 2008

Agosto 2008. INICIO. Hubo una vez, hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, en una remota comarca una inocente doncella llamada Inmaculada. Huérfana de madre y futura reina heredera, de nobles sentimientos, consejera y amiga de sus criados y preocupada por su padre, la virtuosa y hermosa doncella anhelaba con casarse alguna vez con un bondadoso y apuesto  príncipe, soñando y jugando siempre con su colección infinita de muñecas y a veces en el campo, lugar donde a solas juega con sus fantasías, con dragones, hadas y elfos, siempre admirando la medalla que porta siempre consigo, único recuerdo de su madre, la cuál murió poco tiempo después de darla a luz.

En una campirana pero muy elegante casa, Inmaculada recibe una carta de su padre, el cuál se encuentra lejos, donde se le anuncia que él ha decidido casarse nuevamente, después de muchos años, con una importante Baronesa que, al igual que él, también es viuda. Inmaculada se siente feliz por su padre y se lo hace saber a Hilaria, su fiel sirvienta, quien considera que es justo que Román, su patrón, rehaga su vida después de muchos años. Inmaculada por su parte solo sueña con volver a tener el amor de una madre. 

En el Reino de La Verona habita la familia real, la cuál padece un terrible luto. Justino De Marnier es un hombre heredero a la corona, posee del amor de una amorosa esposa: Antonieta, una madre justa y consentidora, y de dos hijos gemelos: Augusto y Adrián, los cuales son físicamente iguales, aunque en el fondo son diferentes. Adrián es un muchacho justo, preocupado por su reino y muy cercano a su padre, el cuál es un sabio consejero y desea que su hijo algún día, por su valentía y coraje, herede la corona y sea un rey justo, mientras que Augusto, casado, ambicioso, irresponsable, vanidoso y arrogante, es más cercano a su consentidora madre, a la cuál chantajea a toda costa y quien sabe que en el fondo él desea poseer la corona y por ello ansía la muerte de su abuela: Imperia De Marnier, la madre reina.

En cama, Imperia habla con Antonieta, a quien le confiesa estar preocupada por el reino y el rumbo que éste pueda tomar. Antonieta le asegura a la reina que si Justino lo dispone, uno de sus hijos será el nuevo rey. Antonieta le recuerda a la reina que Augusto se ha casado y que en su caso, el heredero será quién tenga primero un hijo. Imperia suplica que, por el bien del reino, el nuevo rey sea Adrián. Augusto, tras escuchar tal cosa, estalla y asegura que él mismo será el futuro rey de La Verona.

En los jardines del castillo de La Verona,  Nicole de Chavegny se pasea con su madre, Filippa, Condesa de Chavegny, a quien le cuenta sobre su preocupación acerca de su economía, cuando la hermana y la hija de ambas,  Beatriz, fallezca, pues está muy enferma. Filippa asegura que pedirá ayuda a la familia real sin embargo Nicole tiene otros planes y se los hace saber a su madre: Desea convertirse en la nueva esposa de Augusto De Marnier, darle el hijo que Beatriz no puede, y así heredar la corona, convirtiéndose en reina. Filippa la besa y le asegura que le ayudará a que así sea. Ambas se reúnen con Beatríz, a la que llenan de cariños falsos, en los rosales de los extensos jardines.

Augusto está muy molesto. Antonieta trata de calmarlo y él asegura que hará hasta lo imposible por convertirse en rey. Antonieta le asegura a su hijo sentirse asustada por su ambición y la manera en la que estalla por su afán de convertirse en rey. Augusto confiesa esperar la muerte de Beatriz para casarse con una mujer que le pueda dar un hijo.

En su carruaje, Román regresa a casa acompañado de su nueva esposa: la duquesa Margot Rochesouvel, quién es una mujer excesivamente refinada e ignora por completo a los criados. Inmaculada le da la bienvenida asegurandole que serán buenas amigas. Margot sonríe frívolamente y mira a su alrededor, sonriendo feliz por lo que ahora le pertenece.

Adrián cuida de Imperia, su abuela, a la que le asegura que se repondrá muy pronto. Imperia le pide a Adrián que se de prisa y se case pues ella morirá pronto y desea que él herede la corona del reino de la Verona, pues sería un magnífico rey. Adrián le promete a su abuela que así será. Imperia le hace prometer a su nieto que jamás pondrá los ojos en Nicole de Chavegny.

Antonieta y Justino hablan con Filippa, a la que Antonieta le reclama que Beatriz no pueda darle un nieto. Filippa asegura que Nicole aún está interesada y espera ansiosa por Adrián. Justino asegura que aunque Nicole es una mujer hermosa, Adrián no está interesado en ella y Antonieta reluce que quien a ella le importa es su hijo Augusto.

Nicole se revuelca en la cama con Augusto, quien, malhumorado, le hace saber que desea ser rey. Nicole le dice que lo que él necesita es tener un hijo y que, si al morir Beatriz, él se casa con ella, la misma Nicole le puede dar el hijo que tanto ansía. Augusto la toma entre sus brazos, fornicándola, jurando que pueden comenzar de una buena vez.

Hilaria lleva té a Margot, quien tira al suelo demasiadas cosas femeninas, en su habitación. Hilaria le asegura que esas son las pertenencias de la madre de Inmaculada y Margot asegura que las pertenencias de la antigua esposa de Román ya nada tienen que hacer en la casa donde ella es la nueva ama y señora. Le ordena a Hilaria que queme todo pero Hilaria le comunica a Inmaculada lo que sucede. Inmaculada tiene un enfrentamiento con Margot. Su padre interfiere, defendiéndola, por los que las cosas de la madre de Inmaculada permanecen en la casa. Margot jura desquitarse cuando llegue la hora, comenzando mas tarde, por la noche, cuando le aconseja a Roman que casen a Inmaculada, la cuál ya está en edad de matrimoniarse y dar a luz hijos fuertes. Román asegura que su hija se casará cuando se enamore y el momento sea el debido. Margot asegura que un día todo será de ella en esa casa y Inmaculada no será quien se lo impida. 

Adrián y Augusto practican esgrimo y mientras lo hacen hablan de sus futuros. Adrián asegura que, aunque Nicole se muestra interesada en él, no es el tipo de mujer que desea para madre de sus hijos. Augusto saca a relucir que él será el próximo rey de La Verona, cosa que no incomoda a Adrián, quien asegura que su aspiración no es llegar a ser rey por lo que le cede a su hermano ese derecho. Augusto se encarga de hacer que Adrián le prometa que si Augusto fuera nombrado rey, él no se interpondrá. Ambos son interrumpidos por Guido, el criado de confianza de Augusto, quien le da una noticia que lo aterra. 

Antonieta discute con Justino, quien asegura que tras la muerte de Imperia él será quien gobierne pues esperará a que Adrián tenga un hijo. Antonieta le recuerda que ya no es fuerte como antes y que la Verona necesita de sangre joven para reinar pero Justino cree que si el reino llega a manos de Augusto entonces sería el final de todo. Antonieta llora y cree que todos son injustos al criticar la ambición de Augusto, el cuál desea la corona solo para hacer el bien.

Antonieta toma un paseo por el reino, acompañada siempre por Filippa, quien le hace saber que en caso de que Beatriz muera, Nicole está dispuesta a casarse con Augusto y darle hijos. Antonia asegura que ese es el colmo de la ambición pero Filippa asegura que Nicole está verdaderamente enamorada de Augusto. Antonieta le asegura a Filippa estar enterada de absolutamente todo, incluso de que por mucho tiempo Nicole ha sido para Augusto más que una simple cuñada, pues se ha convertido ¡hasta en su ramera! 

Nicole visita la casa del conde Napoleón Lancaster, quien al verla de inmediato se abalanza contra ella para llenarla de besos. Nicole lo besa y le asegura que lo ha extrañado. Napoleón le reprocha el abandonarlo tanto tiempo sabiendo que él está apasionado con ella. Nicole le asegura que ella también, con ningún otro hombre siente la pasión que siente con él pero que, por su bien, ha planeado llegar mucho mas lejos de lo que se puede llegar con un simple conde. Nicole confiesa a Napoleón que pronto se convertirá en la futura reina de la Verona y que los dos pronto gozarán de privilegios que nunca antes imaginaron. 

En la comarca, en un maravilloso burdel, en que los hombres se divierten, Luciano se entretiene con Ravina, su socia, quien le reprocha las míseras monedas que le ha dado por sus servicios. Luciano la deja sola y le recuerda que ya es vieja y se dirige a su casa, donde lo aguarda Margot. Luciano se sorprende por la visita de la mujer, quien le asegura que ha decidido hacer un magnífico negocio con él. Margot le ofrece a Luciano la pureza de Inmaculada a cambio de una fuerte suma de monedas en oro. Luciano, al ver el retrato de la virginal muchacha, pide que no nada más se le ofrezca la pureza de la muchacha, pues él, por más, se casaría. Margot le promete que arreglará ese matrimonio. 

Justino está preocupado y le exige a Adrián que se case lo más pronto posible, quizás con una princesa de un reino lejano pero él insiste en no querer casarse por el momento. Justino le dice que le ha arreglado un matrimonio y que tendrá que casarse pues es el deseo de Imperia. Ambos discuten fuertemente y son descubiertos por Filippa y Antonieta, quien le suplica a Justino que se calme. Adrián asegura que es cpaz de cometer cualquier fechoría antes que casarse con una mujer  a la que desconoce. 

Inmaculada trabaja como sirvienta de su propia madrastra, Margot, quien decide quemar las pertenencias de la madre de la muchacha, la cual trata de oponerse pero no puede impedirlo. Margot le asegura que de cualquier forma esas pertenencias ya no le servirán de nada. Inmaculada llora e Hilaria le asegura tener un mal presentimiento.

Antonieta está preocupada por el roce entre Justino y Adrián y se lo hace saber a Imperia, quien asegura que Adrián es un buen muchacho y recapacitará para reconciliarse con su padre. Augusto asegura que Adrián es capaz de todo con tal de salirse con la suya.

El conde Napoleón visita a su prima, Madame Loreta Bourgoise, a quien le cuenta de sus aventuras con Nicole de Chavegny. Loreta le aconseja a su primo que ande con cuidado pues la familia real podría ser peligrosa y si Nicole será la futura reina, a él, a Napoleón, lo castigarían severamente si descubren que es amante de ella.

Seguro de que sus planes saldrán a la perfección, Augusto invita a Adrián a beber con él, poniendo una droga mortal en su bebida. Ambos hermanos hablan del futuro matrimonio de Adrián con una extranjera. Justino los interrumpe y le exige a Adrián que controle su manera de beber. Adriáns e revela contra su padre al que le asegura que desea matarlo por lo que le ha hecho. Antonieta los escucha e interrumpe, asegurando que lo que Justino ha planeado no es tan malo y que lo mejor es que Adrián también se case. Augusto finge estar de acuerdo con sus padres y Antonieta se despide para ir a dormir y le pide a Adrián que deje de repetir que matará a su padre cuando todos saben que eso no es cierto. Augusto la acompaña para darle las buenas noches mientras que Adrián se siente extraño y Justino decide acompañarlo a su habitación, donde le advierte que si no encuentra esposa pronto, entonces lo casará con la extranjera Adrián se queda dormido profundamente.

 Nicole duerme a Beatriz, su hermana, de la que se burla en silencio por ser tan tonta y a la que le desea muera pronto para que así ella, Nicole, sea la futura reina de La Verona.

 Augusto, que ha dejado a Antonieta en su habitación, entra sin que nadie lo vea a la habitación de Adrián y toma una daga, pertenencia de su hermano, comprobando a Justino, en voz baja, que él no está dispuesto a perder el trono, por lo que en cuanto Imperia muera, lo heredará. Justino jura que eso jamás sucederá, pues Augusto es irresponsable, tirano, ambicioso, no ama a su pueblo, y ningun rey debe ser así. Augusto asegura que es demasiado tarde y que le guste o no, será el nuevo rey de la Verona. Augusto, con la daga de Adrián en sus manos, apuñala a su padre a sangre fría hasta arrancarle la vida , para poner despues la daga en manos de Adrián, al cuál mancha con sangre de Justino.Adrián comienza a reaccionar un poco de la droga que ingirió. Augusto sale de la habitación, donde se topa con Nicole, quién le pregunta que sucede. Al descubrir lo sucedido, Nicole decide ayudarlo y al darse cuenta de que Adrián está reaccionando, comienza a gritar por todo el castillo, pidiendo ayuda, mientras que Augusto huye a su habitación, donde se pone ropas para dormir y se despeina, acudiendo al llamado de Nicole, quien les dice a él y Antonieta que ha ocurrido algo terrible. Antonieta entra a la habitación de Adrián y se sorprende al encontrarlo con la daga en la mano, ensangrentado y llorando, drogado, asegurando no saber qué sucedió. Antonieta lo abofetea y le exige que se de cuenta de que ha asesinado a su propio padre. Augusto llora y lo llama asesino mientras que Nicole finge también sufrimiento y se asombra por la capacidad de mentir e intrigar de Augusto. 

Tempranamente Imperia recibe la noticia y se niega a creerlo. Antonieta, con llanto interminable, asegura que no desea que su hijo vaya a la horca y mucho menos que todo el reino se entere de la tragedia de la familia real. Teodoro, el consejero de la reina, le asegura que si lo que menos desean es que la verdad se sepa, entonces deberán callar pero también castigar al asesino del que sería el próximo heredero. 

Imperia llora por lo que ha sucedido y teme a que sus nietos hayan heredado la crueldad de su abuelo, el difunto rey. Se pregunta en donde estará su otra hija, la cuál bien podría ser una sucesora. Teodoro le advierte a Imperia que no existe más opción que Augusto.
Beatriz sospecha que algo sucede y le suplica a Filippa que le diga qué está pasando. Filippe le asegura a Beatriz que si ella fuera una mujer sana, fértil, muchos problemas se evitarían por la lucha del trono. Beatríz se sorprende al enterarse que Justino ha sido asesinado por Adrián y se niega a creerlo.

Adrían llora amargamente pues asegura que no recuerda lo que sucedió y que su intención jamás fue asesinar a su padre. Imperia habla con él y cree en sus palabras. Sospecha que quizás Antonieta y Augusto tuvieron que ver con la muerte de Justino y le ordena a Teodoro que investigue. Imperia se arma de fuerzas y decide luchar por vivir pues no desea que Augusto, su nieto, reine tras su muerte, aunque también podría ser sucesora del trono su hija desaparecida. 

Margot trata mal a Inmaculada, a la que tacha de inútil. Hilaria defiende a la muchacha y afirma que todo lo que hay en la casa es de ella. Margot decide azotar a Hilaria pero Inmaculada interviene por lo que es ella la que recibe los azotes. La fuerte doncella los resiste y mas tarde Hilaria la cura, le ruega que las dos huyan lejos, sin embargo Inmaculada se niega y le asegura a Hilaria que desea recuperar lo que le pertenecía a su padre.

Antonieta no desea que Adrián sea condenado a la horca por lo que le asegura a Augusto que hará algo para evitarlo. Augusto trata de negarse mas la insistencia de Antonieta por salvar a su otro hijo es mayor, por lo que cree que lo mejor que pueden hacer es encerrarlo en una de las torres del castillo, como castigo. Augusto está de acuerdo, pues un nuevo y malévolo plan le viene a la mente: Eliminar por completo a su hermano.

Beatriz, fingiendo estar dormida, escucha una conversación entre Filippa y Nicole, quien asegura que todo ha sido una trampa y que eso le asegurará el trono. ¡Beatríz no puede creer que su propia hermana y madre estén aliadas para arrebatarle el marido! ¡Y que lo sucedido a Justino haya sido una perversa trampa!

Margot habla con Luciano, quien insiste en cortejar a Inmaculada. Margot lo presenta ante la muchacha, quien asegura no estar en posición de ser cortejada o con ganas de quererse casar. Luciano, a solas, le exige a Margot que haga algo. Margot le exige a Inmaculada que acepte el cortejo de Luciano pero la muchacha insiste en que ella no está interesada en un anciano rico, si no en un hombre joven, fuerte, valiente, como un príncipe. Margot se burla de su hijastra, recordandole que es una tonta y una inútil.

Adrián es encerrado en una de las torres mas altas del castillo, mientras que la familia real de La Verona se encuentra de luto por Justino, al cual entierran con grandes honores.

Beatríz cree que debe hablar, que debe decirle a Imperia que la muerte de justino y la culpabilidad de Adrián son una trampa para que Augusto herede la corona que lo vuelva rey, cuando Imperia muera. Nicole sosecha que su hermana está actuando de manera rara por lo que le exige que le diga qué es lo que le sucede. Beatríz asegura saber la verdad de la muerte de Justino y estar dispuesta a decírselo a Imperia mas Nicole de inmediato acude a contarle a  Augusto lo que Beatríz desea hacer. Augusto acude a su esposa y le prohíbe que diga una sola palabra o de lo contrario se arrepentirá. Beatriz está completamente dispuesta y desafía a Augusto, quien la abofetea y le exige que calle si no desea acabar como Justino. Augusto decide encerrar a su esposa bajo llave y le exige a Nicole que se encargue de vigilarla para que no hable con nadie.

Filippa habla con Antonieta y le asegura que en cuanto Beatríz muera y Nicole se case con Augusto las cosas serán diferentes. Antonieta estalla y asegura a Filippa no entender como alguien puede hacer su ambición tan obvia.

Augusto acude a la torre en la que Adrián se encuentra sin ser visto por nadie. Allí le asegura que lo ayudará a escapar por la noche pero solo si le promete que se irá lejos, donde nadie pueda encontrarlo. Adrián lo promete y le agradece a su hermano el salvarlo de la horca. Ambos se abrazan mas Adrián no sospecha las negras intenciones de Augusto, quien tras hablar con él, le ordena a Guido que por la noche lleve a su hermano fuera de La Verona y que en el río más cercano lo asesine.

Septiembre 2008. A la orilla de una playa, Ravina contempla el horizonte acompañada de algunas de sus colegas de la taberna, de la que ella es dueña y donde se encuentran las prostitutas más hermosas. Allí habla con  Indra, una de las prostitutas, quien espera ansiosa la llegada de uno de su amante, pero este jamás llega. Ravina no comprende como Indra siendo tan hermosa puede amar al capataz de un hombre como Luciano, el cuál solo se dedica a la compra venta de esclavos. Indra asegura que ese hombre, Jonás, es el amor de su vida. 

Antonieta no sabe qué hacer ante su situación. Nicole le pide que no se preocupe, pues todo se solucionará. Antonieta está segura de que no es así y de que quizás ella tuvo la culpa de que Adrián matara a Justino. Nicole y Filippa le aseguran que no es así. 

Inmaculada sueña con un día casarse con un príncipe, sin embargo teme a que su destino sea siempre ser la sirvienta de su madrastra y recibir ofensas y maltratos a cambio. Hilaria la abraza y le asegura que los gitanos piden deseos a las estrellas, cosa que quizás ella debe hacer. Inmaculada pregunta  Hilaria si no extraña a los suyos y la mujer asegura que desde que fue capturada y vendida como esclava, todo por lo que se ha mantenido viva ha sido la misma Inmaculada. Ambas mujeres se abrazan y son interrumpidas por Margot, quien se burla de amabas por la escena tan cursi.

Por la noche, Augusto acude a rescatar a Adrián de la torre y le da unas monedas para que escape lejos. Adrián le agradece a su hermano la ayuda mas no sospecha que Augusto ha ordenado a Guido que lo asesine. Guido lleva a Adrián hasta las afueras de la Verona, donde de un golpe lo arroja al vacío, hasta acercarse a él para cerciorarse de que está muerto. Le arrebata el dinero que lleva y retorna a la Verona, al castillo, donde le entrega las monedas a Augusto, aseverando que el trabajo está hecho y que Adrián está muerto. Augusto goza al saber que La Verona será suya en cuanto Imperia muera.

Inmaculada está harta de las humillaciones de Margot, contra quien se revela. Margot le asegura que no se meterá más con ella y que serán muy buenas amigas. Inmaculada confía en las palabras de su perversa madrastra, la cuál tiene un as bajo la manga. 

Luciano sueña con el día en que pueda desposar a Inmaculada, aunque teme por la actitud que tomen su hija y su nieta; sin embargo está decidido a hacerlo le cueste lo que le cueste y seguir manteniendo su negocio en el burdel.

Adrián despierta después del golpe recibido. No se ha dado cuenta que han pasado las horas. Se impacta al saberse tras las rejas de una jaula en la que solamente hay esclavos, los cuales le hacen saber que es uno de ellos y que pronto será vendido o llevado a la isla de los condenados. Jonás, el lider de la caravana lo azota ante su negación a ser vendido como esclavo, pues Adrián jura que es príncipe de La Verona, pero nadie le cree.

Margot hace un trato con Luciano, al que le asegura que con una fuerte suma de dinero le entregará de la manera más inesperada a Inmaculada. Luciano le paga a Margot una fuerte suma. 

Ante la desaparición de Adrián, Antonieta teme a que todo haya sido planeado por Augusto, a quien le exige que le diga en donde está su hermano. Augusto jura no saberlo y le exige a su madre respeto pues es él ahora el nuevo rey de La Verona. Son todos interrumpidos por Imperia, quien está de pie, sana, y asegura que la única reina es ella y así será por muchos años, mientras un verdadero sucesor, digno del trono, la reemplace. Augusto no puede creer lo que está viendo y escuchando. ¡Estalla en ira! 

Beatriz escucha una conversación entre Augusto y Guido, quien asegura que en verdad Adrián está muerto. Beatriz no lo puede creer ¡su marido es un asesino! Es interrumpida por Filippa, a la que le cuenta lo sucedido. Filippa por su parte después se lo hace saber a Nicole, quien cree que aprovechando las agallas de Augusto y la indiscreción de Beatriz, ella puede salir ganando. 

Antonieta le suplica a Imperia que deje que Augusto gobierne. Imperia se asombra ante la insistencia de su nuera, a la que le pregunta porqué siempre ha querido más a Augusto que a Adrián. Antonieta asegura que ella y Augusto son parecidos. Imperia espera que no sea así. 

Adrián es vendido como esclavo a Luciano, quien al verlo fuerte y joven cree que será alguien que le sirva en los cultivos de sus tierras. Adrián trata de negarse pero sabe bien que si trata de escapar o ahcer alguna otra cosa puede pagar con su vida. Sin en cambio se resite por lo que es azotado cruelmente hasta quedar agotado. Es curado por sirvientas y campesinas, esclavas de Luciano.

Margot le pide a Inmaculada que empaque sus cosas pues ambas harán un viaje juntas. La muchacha está feliz por el nuevo comportamiento de su madrastra y no escucha los consejos de Hilaria, quien le pide que tenga cuidado pues Margot planea hacerle algo.

Pía, nieta de Luciano, chica de nobles sentimientos, visita a sus esclavos y descubre que un esclavo nuevo ha sido castigado. Decide ayudar a curarlo y se sorprende ante la hermosura de Adrián, de quien se enamora a primera vista y a quien cura de manera sublime y aconseja que, por su bienestar, guarde compostura y cumpla con su trabajo. Adrián asegura que él pertenece a La Verona y que nunca ha sido esclavo. Ella, Pía, confía en él y le promete que si él cumple con su trabajo ella investigará y lo ayudará.

Jonás visita el burdel de Ravina y allí se encuentra con Indra, a la que llena de besos. Ella le suplica que se quede con ella o que se la lleve para que estén juntos y el le asegura que la isla de los condenados no es un lugar para ella. Le cuenta sobre un hombre blanco que encontraron a las afueras de La Verona y que asegura ser de sangre real.

Ravina escucha la conversación entre Jonás e Indra y se sorprende al saber que ese muchacho, el esclavo que asegura ser de sangre real, fue vendido a Luciano. 

Beatriz habla con Imperia, a la que le dice que ella sabe algo importante acerca de Adrián. Antonieta interrumpe y le pide a Beatriz que diga eso tan importante que tiene que decir. Al creer que corre peligro, Beatriz, nerviosa, asegura que Augusto es un hombre excelente y que debería ser nombrado rey. Imperia le pide a Beatriz que no se entrometa en asuntos reales y Antonieta, por su parte, le exige que regrese a su habitación. Imperia sospecha que Beatríz sabe algo. 

Pía le cuenta a Clarissa, su madre, acerca del nuevo esclavo. Clarissa, vanidosa, fría, le pide a su hija que no haga amistad con los sirvientes, los cuales no son buenos. Pía se muestra muy entusiasmada con Adrián por lo que Clarissa se irrita y al darse cuenta de que su hija se ha entusiasmado con un esclavo le exige que no lo vuelva a mencionar y no haga amistad con él.

Nicole se encuentra con Napoleón, quien le asegura amarla por sobre todas las cosas. Nicole se ríe del descaro de semejante amante pues ella sabe bien que él mantiene amoríos con una mujer lejos de La Verona. Napoleón le asegura a su amada que lo que él haga fuera de La Verona nada tiene que ver con el lugar, por lo que la única mujer en el reino con la que él se acuesta, es ella, Nicole. Ambos fornican bestialmente. 

Antonieta pone en alerta a Augusto, al que le dice que Beatríz estuvo a punto de decirle algo a Imperia. Augusto se enfurece y va en busca de Beatríz, a la que golpea cruelmente y jura que la próxima  vez que trate de calumniarlo, la matará. Beatriz le aconseja que mejor mande a Guido a hacerlo. Ante esas palabras, Antonieta se impresiona y le exige a Augusto que le diga si él mandó a asesinar a Adrián. Augusto sale furioso y no dice nada. Antonieta llora al saber la maldad que habita en su hijo pero amenaza a Beatriz, pues si ésta le menciona algo a Imperia, lo pagará muy caro. 

Margot se comporta de manera amistosa con su hijastra, quien ha empacado sus cosas. Ambas suben a su lujoso carruaje camino a un destino que para Inmaculada es incierto mas se siente feliz pues no sabe lo que le espera ya que confía en la falsa bondad de su perversa madrastra. 

Luciano se encuentra con Jonás en la taberna y le cuenta sobre un trabajo que desea realice. Le ofrece mucho dinero por lo que Jonás acepta. 

Adrían trabaja duramente en las tierras de Luciano y recuerda la ayuda que Augusto. Comienza a hacer conjeturas y descubre que todo ha sido una trampa: ¡Augusto mandó a asesinarlo para heredar la corona! 

Imperia pide a Teodoro que la aconseje pues ella en el fondo se niega a creer que Adrián sea un asesino y que haya huido. Teodoro cree que es conveniente hacer unos arreglos para quien tenga que heredar la corona. Más tarde Imperia anuncia que la corona la heredará el nieto que tenga antes el primer hijo varón. Augusto y Antonieta se estremecen pues saben que debido a su enfermedad Beatriz no puede tener hijos.

Inmaculada le agradece a Margot el aceptarla y quererla. Margot le asegura que de ahora ena delante las cosas serán diferentes para las dos, pues sus vidas cambiarán completamente. Inmaculada abraza a su madrastra, quien sonríe malévola. 

Clarissa recuerda como su padre la casó siendo muy joven con alguien a quien ella no amaba y agradece haber quedado viuda rapidamente, aunque su padre le haya arrebatado el dienero que heredó. Jura que un día se vengará de Luciano por el daño hecho. Hace un paseo por sus tierras y conoce accidentalmente a Adrián, de quien se enamora inmediatamente ante su esplendorosa belleza. 

Ravina le pide a Indra que le hable sobre aquél hombre que pareciera es de la realeza. Indra se niega a hacerlo y por ello Ravina consulta el tarot y en él ve algo que la impacta. Está segura de que ese hombre blanco es de sangre real y que debido a él y a una mujer, también de tierras lejanas, acontecerán demasiadas cosas, incluso en La Verona. 

Luciano emprende un viaje con Jonás, quien le asegura que el hombre blanco, o sea, Adrián, es un hombre bastante joven y fuerte al cuál podrá sacarle provecho si sabe domarlo. Jonás le pregunta a Luciano que harán tan lejos y éste asegura que recogerán una mercancía demasiado preciada y poderosa para Luciano. 

Augusto le exige a Beatriz que le de un hijo mas ella se niega a tener relaciones con él. Filippa aconseja entonces a Nicole para que siga acostándose con el futuro rey y le de un hijo. Nicole asegura que así será y de inmediato se mete en la cama de Augusto, quien la fornica de manera despiadada, causándole un gran dolor que ella soporta por ambición. 

Ravina visita a Madame Burgoise, a quien le cuenta sobre el hombre blanco y lo que el tarot le ha dicho. Madame Burgoise le pide que le diga si ese hombre es realmente de sangre real y Ravina afirma que pertenece a La Verona. Madame Burgoise escribe entonces una carta a Napoleón con uno de sus criados, pues está dispuesta a investigar. Ambas mujeres, la Madame y Ravina, se preguntan quién puede ser esa mujer que llegará de tierras lejanas. 

El carruaje de Margot se detiene en el desierto, en medio de la noche, pues su chofer se ha desmayado. Margot, preocupada,  le pide a Inmaculada que busque ayuda. Lo hace y en el camino se encuentra a Luciano, quien le pide a Jonás que atrape a la muchacha. Inmaculada trata de huir de Jonás y Luciano y al llegar a donde debía se da cuenta de que ni Margot ni el carruaje están. Es atrapada por Jonás, quien la lleva de regreso al carruaje de Luciano, a quien encuentran con Margot, la cuál se burla de Inmaculada y la acusa de ser una muchacha demasiado ingenua y estúpida. Perversa, la mujer ríe a carcajadas, asustando a su hijastra.

Inmaculada enfurece al darse cuenta de que la han engañado y Margot le muestra la cantidad de dinero que Luciano le ha dado a cambio de ella. Luciano se lleva a la muchacha por la fuerza y le  dice que la hará su esposa. Ella se rehúsa, pero es obligada. Margot ve alejarse el carruaje riéndose perversamente a mitad del desierto, entre las estrellas, agradeciendo a al vida el haberle dado la oportunidad de deshacerse de su hijastra.

Clarissa no puede dormir al igual que Pía, ambas sienten sensaciones impuras solo de pensar en Adrián, el nuevo criado. Ambas salen de sus habitaciones, al jardín, donde se encuentran. Ninguna le dice a la otra porqué no puede dormir.

Adrián se encuentra en un establo, donde más esclavos duermen. Trata de escapar pero es sorprendido por el capataz, quien lo detiene y lo azota vílmente de nueva cuenta, sin que nadie pueda curarlo. Adrián es aconsejado por otro de los esclavos, quien le asegura que jamás podrá ser libre. 

Margot regresa a casa e Hilaria siente incertidumbre al preguntar por Inmaculada y no obtener respuesta. Hilaria insiste en saber pero Margot se niega a decirle una sola palabra. Es cuando Hilaria decide escapar, tomándo sus cosas, yendo en busca de Inmaculada.

Antonieta no deja de pensar en lo que Augusto ha hecho. Teme a que Imperia tome represalias por lo que acude a Beatríz, a la que le exige que ponga de su parte para darle un nieto. Beatriz asegura no poder ser amdre y Antonieta cree que debe hacer algo por lo que le pide a Augusto que busquen a una mujer que le pueda dar un hijo. Augusto piensa en Nicole pero Antonieta está segura de que Nicole y Filipa son demasiado ambiciosas. 

Inmaculada es encerrada en la hermosa y enorme casa de Luciano, por la fuerza. Allí él la encierra bajo llave y le asegura que si intenta escaparse lo lamentará, pues la ha comprado como esclava y se casará con ella. Clarisa y Pía acuden a la escena pues escuchan ruidos. Luciano les informa que pronto se volverá a casar, causando sorpresa en Clarisa, quien enfurece pues no desea que su padre se case y mucho menos que en casa haya una mujer mas bella que ella. 

Jonás se entretiene en la taberna con Indra. Allí les cuenta a ella y a Ravina lo que ha hecho para Luciano. Ravina presta interés pues Madame Burgoise le ha pedido que investigue absolutamente todo lo relacionado con Luciano.

Tempranamente Teodoro acude a Imperia, a la que le asegura tener buenas noticias: Han dado con el paradero de su hija perdida y quizás muy pronto la tengan de vuelta. Imperia estalla de felicidad, pues la ilusión de volver a ver a su hija perdida la emociona.

Nicole descubre que está embarazada y se lo hace saber a Filippa, quien cree que la criatura que su hija espera es de Augusto. Nicole confiesa a Filippa que el hijo que espera es del conde Napoleón. Filippa abofetea a su hija y le exige que hagan pensar a todos que el hijo que espera pertenecerá a la familia real de La Verona. Beatriz las escucha en secreto. 

Luciano exige a Clarissa y Pía que se hagan cargo de la limpieza de Inmaculada. Clarissa se muestra rebelde ante su padre y le exige que desista a la idea de casarse con una mujer que podría ser su nieta, incluso. Luciano toma de los cabellos a Clarissa y le exige que haga lo que él desea si no quiere que la eche de su casa. Clarissa se jura a si misma que logrará deshacerse de Inmaculada lo más pronto posible. Inmaculada, por su parte, les suplica a las dos mujers que la ayuden a escapar pues ella no desea casarse con Luciano. Pía se apiada de ella y cree que lo mejor que puede hacer es ayudarla sin embargo Clarissa teme a que Luciano las desherede por lo que cree que lo mejor que pueden hacer es resignarse a la presencia de lo que ella llama una intrusa y deshacerse de ella poco a poco.

Augusto se entera del embarazo de Nicole y se siente dichoso pues tendrá un heredero que le ayude a obtener la corona. Nicole y Filippa desean que Augusto se case con la sensual mujer y él asegura que así lo hará. Antonieta cree que Beatriz, a pesar de su enfermedad, al igual que imperia se ha ido recuperando lentamente. Filippa y Nicole aseguran que ese no es ningún impedimento para que Augusto y Nicole se casen y sean padres del futuro heredero de La Verona.

Ya instalada en la que es su nueva casa, Inmaculada es presentada ante Luciano, vestida como una princesa. Luciano llama al nuevo esclavo, Adrián, al que le pone a cargo cuidar de su esposa asegurándole que si algo le sucede, él lo lamentará y pagará con su vida. Al mirarse los dos, entre Inmaculada y Adrián nace una atracción. Tanto Pía como Clarissa se dan cuenta de ello.

Octubre 2008. Imperia ha decidido callar que han dado con el paradero de su hija pues teme a que algo le pueda suceder. Antonieta se da cuenta de la felicidad de la reina y le pide que le diga que sucede. Imperia le pide que se ocupe de Augusto, quien no es alguien de fiar.
Hilaria cree que Inmaculada se encuentra con Luciano por lo que emprende un viaje para dar con ella, hasta llegar a la taberna de Ravina, quién le ofrece comida y techo. Al escuchar a Hilaria y lo que ahce por sus rumbos, Ravina la manda con Madame Bourgoise, para que la empleen como criada.

Filippa asegura a Antonieta que Beatríz sigue enferma y morirá en cualquier momento. Antonieta siente alivio asegurando que la muerte de Beatríz será la que acabe con tantas cosas tormentosas que han sucedido, pues la boda entre Augusto y Nicole, así como la llegada del hijo de ambos, harán que todo se olvide. 

Clarissa, enfurecida, se revela contra su padre asegurando que ella no está dispuesta a soportar la presencia de Inmaculada y a compartirla herencia. Luciano asegura a su hija que desde el momento en que ella deshonró a su familia al tener una hija bastarda, perdió todos sus derechos como hija.

Inmaculada pasea vigilada por Adrián, a quien le pide que la deje ir pues ella no sesea estar al lado de Luciano. Adrián confiesa que él no es un esclavo y que también desea escapar, por lo que ambos se ponen de acuerdo y deciden hacer un plan para escaparse en el momento más oportuno. 

Augusto y Nicole planean deshacerse de Beatriz, pues solamente así pueden matrimoniarse. Le tienden una trampa voraz en una de las torres más altas de el castillo, haciéndole creer que ahí se encuentra Adrián. La enfermiza Beatriz decide acudir pero sabe que es arriesgado tratar de salvar a su cuñado por lo que deja con una de las criadas una carta dirigida a Imperia, a la que le cuenta lo que sabe acerca de la desaparición de Adrián y el destino al que ella misma se está arrojando. En la torre más alta, Beatríz se encuentra con Augusto y Nicole, los cuales le cuentan sobre sus planes y confiesan la verdad sobre la desaparición de Adrián, al cuál dan por muerto. Beatriz los insulta y trata de salir de esa torre pero no puede. Entre Augusto y Nicole la arrojan al vacío.

Acompañada por el conde Napoleón, Madame Bourgoise escucha la historia de Hilaria, quien asegura que lo hecho a Inmaculada ha sido una infamia. Al escuchar el nombre de Margot, Madame Bourgoise se impacta. ¡Margot es su tía! Por lo que decide investigar qué es lo que está sucediendo.

La Verona nuevamente se viste de luto e Imperia no entiende porqué desde su enfermedad la desgracia se apoderó de su familia. Teodoro le aconseja que se cuide demasiado, pues todas las muertes en el castillo son demasiado sospechosas. Imperia está segura de que quizás la próxima víctima sea ella, por lo que ha decidido actuar antes de que su hora final llegue, encontrando a su hija. Imperia llora amargamente por no poderla encontrar hasta ahora y le confiesa a Teodoro el dolor que siente por no haberla defendido cuando ella más lo necesito. Teodoro le asegura a Imperia que, como reina, hizo lo que pudo por no manchar su nombre ni el de su familia. Imperia jura que ahora que su hija ha aparecido, las cosas cambiarán. Antonieta escucha sin querer ese comentario y se impacta. Maldice la hora en que la hija de Imperia apareció, asegurando que ¡esa mujer maldita sabe absolutamente toda la verdad y la podría destruír al igual que a su hijo Augusto!

Inmaculada le cuenta a Adrián como fue su vida antes de la llegada de Margot y cómo fue que su madre murió de manera trágica cuando ella nació. Adrián cuenta sobre su familia también, mas no dice ser príncipe de la Verona pues sabe que nadie le cree.

Luciano visita a Ravina, quien le pregunta de dónde sacó a la mujercita a la que desposará y que podría incluso ser su nieta. Luciano no le dice nada mas que necesitar el apoyo de Madame Bourgoise para su matrimonio y también para hacerla amiga de Inmaculada, la cuál es salvaje y necesita refinarse. Ravina accede a hablar con Madame Burgoise a cambio de dinero que Luciano le da, seguro de que sus planes resultarán. 

Clarissa se atormenta al saber que su padre la desheredará y que al nuevo esclavo le atrae Inmaculada por lo que decide hacer algo en contra de la mujer que está arrebatándole todo.
Antonieta pide a Teodoro que hablen y le pregunta sobre la aparición de la hija de Imperia. Teodoro asegura no poder hablar de ese asunto tan privado con nadie. Antonieta le suplica que le diga en donde está esa mujer pero Teodoro se niega rotundamente.

Filippa y Nicole están felices por la muerte de Beatríz. Han comenzado a hacer los preparativos de la boda. Imperia las interrumpe y las felicita por hacer todo lo posible por no ser ehchadas del castillo. Filippa asegura que ella y su hija no son ningunas arribistas mas Imperia insiste en que las dos mujeres tienen el corazón tan podrido y el alma tan ambiciosa que se han olvidado que han perdido a una de sus miembros. Asegura que ni las hienas o las lobas son tan insensibles con sus cachorros. 

La cote de La Verona llega hasta la casa de Margot, preguntando si ella es la esposa de Román. Margot cuenta que Román ha muerto y que en efecto ella es su viuda. La corte se la lleva sin explicarle absolutamente nada, a pesa de que ella pone resistencia para que se la lleven.

Ravina le cuenta a Madame Bourgoise sobre el matrimonio de Luciano. Hilaria asegura que la mujer que se casará con ese hombre es Inmaculada. Madame Burgoise le promete a Hilaria que ayudará a Inmaculada para librarse de Luciano.

Napoleón visita la Verona y tiene un encuentro con Nicole, quien le asegura que seguirá siendo suya a pesar de casarse con el futuro rey. Napoleón cree que puede sacar provecho de la situación de Nicole, pues él está seguro de que el hijo que ella espera es suyo. 

Antonieta le cuenta a Augusto sobre la aparición de la hija de Imperia. Ambos enfurecen pues saben que si esa mujer llega a La Verona, ellos ya no tendrán ningún derecho a nada. Augusto le aconseja a su madre que esperen y cuando esa mujer llegue a La Verona, entonces se deshagan de ella. Antonieta está de acuerdo y asegura odiar a esa mujer como jamás ha odiado a andie en la vida. Agusto le pregunta el porqué y ella, nerviosa, decide marcharse, enfurecida, a los jardines del castillo, donde Filippa le cuenta sobre las palabras de Imperia. Antonieta asegura no tener cabeza para estupideces pues sus problemas son mayores que los de Nicole y su madre. 

Inmaculada cena con Luciano y su familia. Pía le ofrece su amistad sincera pero Clarissa se porta frívola y le pregunta qué hacía hablando tan amistosamente con el esclavo nuevo. Luciano siente celos y le exige a Inmaculada que le diga cual es su relación con ese esclavo. Ella se retira a su habitación y Pía asegura que la muchacha es buena al igual que Adrián. Clarissa opina que ni Inmaculada ni Adrián están allí por su gusto, por lo que ambos podrían planear escaparse. Esas palabras alarman a Luciano, quien le pide a Pía que acompañe siempre a Inmaculada cuando desee salir a algún lugar. 

Nicole y Napoleón se besan y son sorprendidos por Filippa, quien abofetea a su hija y le advierte que sus bajas pasiones las pueden delatar. Nicole le confiesa a su madre estar enganchada a Napoleón y que no lo dejará jamás, y que su boda con Augusto es solo para conseguir la seguridad que a ella y a su hijo no les debe faltar. Aún así, Filippa le exige a napoleón que se olvide de su hija pero él se niega y le pide que hablen en privado. Ya a solas, Napoleón se quita la máscara y le asegura a Filippa que si trata de distanciarlo de Nicole y le cuenta a ella sobre la conversación que en ese momento tienen, le confesará a la familia real que el hijo que Nicole espera no tiene sangre real y que es hijo del conde Napoleón. Filippa se impresiona y entonces no hace nada más que acceder a los caprichos del sensual, apetitoso y ambicioso conde. 

Inmaculado llora llena de dolor por el destino que la vida le deparó. Solo espera que Adrián se apiade de ella y la ayude a escapar lejos. Piensa en él y en lo hermoso que es. 

Margot llega al castillo real de La Verona y es llevada ante Imperia, quien asegura que esa mujer no es su hija. Dándose cuenta de donde está y haciéndose la víctima de muchas circunstancias, Margot asegura ser noble y buena y se gana la confianza de Imperia, a quién le confiesa que su hija murió al dar a luz a una criatura que nació muerta. Imperia llora ante tales noticias, sintiéndose culpable y terriblemente derrotada. Al enterarse de semejantes infortunios, Antonieta y Augusto celebran.

Adrián no deja de pensar en lo hermosa que es Inmaculada a pesar de no ser una mujer tan refinada. Considera que siempre esperó conocer a una mujer así y al recordar que ella no desea casarse con Luciano, decide ayudarla para que ambos escapen juntos. Clarissa aparece, candente y desnuda, se le ofrece jurando estar enloquecida por él. Ante los encantos de la mujer Adrián se revuelca con ella, pues lo lleva hasta su habitación, de donde él escapa más tarde, a escondidas. 

Un día frío azota a La Verona. Imperia sufre pero saca fuerzas para sacar a su reino adelante y en conferencia anuncia el próximo matrimonio entre su nieto Augusto y la condesa de Chavegny, Nicole. Tanto Filippa como Antonieta irradian felicidad, sin sospechar los desfortunios que a sus hijos se les avecinan.

Loreta Bourgoise visita a Luciano y conoce a Inmaculada, a quién le promete que la ayudará a convertirse en una dama de sociedad. Al quedarse las dos solas, Loreta le dice a Inmaculada que sabe quién es y que la ayudará a escapar de Luciano. 

Clarissa se comporta fría con Pía, a la que le dice que jamás le perdonará el haber hecho amistad con una intrusa que ha llegado a arrebatarles todo. Pía no hace caso de las palabras de su madre y le confiesa saber sobre su interés por Adrián. Al saberse descubierta, Clarissa confiesa que sí, que está perdidamente enloquecida por el esclavo. 

Llega el día en que se celebran dos bodas: la de Inmaculada y Luciano en la comarca lejana y la de Augusto y Nicole en La Verona. 

Napoleón acude a la boda de Nicole y allí conoce a Margot, quién ha hecho migas con Filippa y ahora vive en el castillo. Napoleón descubre que esa mujer es la tía de Loreta por lo que se acerca a ella para preguntarle qué hace allí. Margot no sospecha que el conde conoce a su sobrina. 

Madame Bourgoise prepara a Inmaculada para su boda. La muchacha teme a lo que pueda suceder pues Luciano ha puesto demasiada vigilancia. Loreta confía en que Adrián las ayudará. 

Luciano nota que el comportamiento de Adrián es extraño por lo que pide a Jonás, su invitado, que lo vigile muy bien pues sospecha que hay algo turbio en el ambiente. Clarissa interrumpe y asegura que Adrián intentará ayudar a Inmaculada para que huya. Jonás se marcha con la mujer, y, a solas, la besa apasionadamente confesándole cuanto extraña estar en la cama con ella. Clarissa le pide que sea más discreto pues los pueden descubrir, mas Jonás insiste, por lo que ambos se alejan a donde puedan revolcarse como bestias. 

Adrián le confiesa a Loreta estar enamorado de Inmaculada. También trata de decirle que en realidad el es uno de los herederos a la corona de La Verona pero son interrumpidos por Luciano, quién le pide a Madame Bourgoise que hablen. En privado, le exige que le diga qué es lo que está tramando con Inmaculada.

Loreta asegura no estar tramando nada y finge felicidad por el matrimonio de Luciano, quién no le cree, por lo que la mujer pone las cartas sobre la mesa y pide al malhechor que le explique cómo es que se ha atrevido a comprar a una doncella y se atreva a corromperla de la manera en que lo hace. Luciano jura a Madame Burgoise que, si trata de hacer algo en su contra, lo lamentará. Ella le recuerda tener mucho más poder que él al ser una Duquesa y que, si está en sus manos salvar la integridad de una muchacha inocente, entonces lo hará. Luciano le recuerda que él es el gobernante de la comarca por lo que puede hacer y deshacer a su antojo lo que le plazca. 

Augusto y Nicole se casan, brindando un exquisito banquete a todos sus invitados. Napoleón aprovecha para felicitar a los novios. Al abrazar a Nicole, le pide susurrándole al oído que se vean en una de las habitaciones del castillo, a donde ella acude en cuanto puede deshacerse de su marido. Allí, en la habitación, ella y el conde se besan apasionadamente. 

Clarisa se encuentra furiosa por la boda entre Luciano y Inmaculada. Jonás, lleno de lujuria, le pide que se case con él y entonces ella le exige que, para demostrarle que en verdad la ama, entonces mate a Inmaculada. 

Indra sufre pues siente que Jonás la tiene olvidada y se debe a otra mujer. Ravina le aconseja que deje de amar a un hombre que ella bien sabe no pertenece a ningún lugar, a no ser la Isla de los Condenados, de donde absolutamente nadie regresa. 

Augusto está feliz de poder ser el próximo heredero al trono. Le aconseja a Nicole que se anden con cuidado pues así como eliminaron a Beatriz, deben contar con demasiada astucia para eliminar a Imperia, quien, por su parte, le pide a Teodoro que le busque más refuerzos pues presiente que Augusto, ahora seguro de que quizás el trono sea para él, pueda ser capaz de intentar hacerle daño con tal de saciar su sed de poder. 

El sacerdote lleva a cabo la ceremonia religiosa del enlace matrimonial entre Inmaculada y Luciano, quien inmediatamente acepta casarse con la encantadora doncella. Inmaculada, al ser cuestionada varias veces y al sentirse acorralada por Luciano, se pone de pie en el altar y asegura que ella no desea casarse con ese hombre. Sale huyendo de la iglesia y Luciano le ordena a Jonás que la detenga, pero a Inmaculada ya la espera Adrián en un caballo en el cuál los dos huyen, siendo perseguidos por Jonás y sus secuaces, pero Adrián fuerte y decidido a conquistar a Inmaculada, es aún más fuerte aunque... para desfortunio de nuestros protagonistas, caen a un barranco sin darse cuenta, huyendo el caballo, abandonándolos. Es cuando Jonás y los demás logran capturarlos.

Imperia felicita a Augusto por su nuevo matrimonio y le pide a Antonieta que hablen en privado. Le pide que no se haga ilusiones pues aunque su hija haya muerto hace mucho tiempo, aun guarda la esperanza de que algo suceda para que Augusto no herede la corona. Antonieta se descara y le recuerda a Imperia que ya es una mujer vieja y que podría morir en cualquier momento. La reina le pregunta a su nuera si a ella también la asesinarán como a Justino, Adrián y Beatriz. Antonieta se sorprende ante esas palabras.

Luciano azota vilmente a Adrián y le exige a Jonás que lo envíe a la Isla de los condenados, de donde no saldrá jamás, mientras que él se encarga de Inmaculada, a la que le jura que por más que trate jamás escapará. Así, sucia de fango y raspones debidos a la caida del caballo, Luciano hace suya a la muchacha por la fuerza, y le recuerda que desde el día en que la compró le pertenece.

Pía alcanza a Jonás y le suplica que la deje hablar con Adrián, al que, llorando, le asegura que lo ayudará para salir de la Isla, pues es verdad que todos los que han sido enviados a ese lugar jamás regresan. Clarissa alcanza a Pía y mira a Adrián con pasión. Le desea suerte. Jonás se da cuenta de que Clarissa está enamorada del esclavo por lo que su odio hacia él se acrecenta. Adrián solamente piensa en Inmaculada, pues quizás muera y jamás le habló de sus sentimientos. Jonás le asegura que en la isla le espera lo peor. 

Napoleón se porta de la manera más amable con Margot, a la que seduce haciéndole creer estar interesado en ella. La mujer, sedienta de más poder, accede a los caprichos de Napoleón, quien le pide que le cuente todo lo que sepa de la familia real de la Verona, a cambio de unas monedas de oro.

Reventando en histeria, Antonieta no sabe qué hacer para cubrir a su hijo pues Imperia es capaz de mandarlo a la horca si encuentra pruebas de que, en efecto, Augusto causó las muertes de Justino y Adrián. Filippa la interrumpe y le pide que le diga qué sucede. Antonieta no se lo dice pero sí le recalca que quizás sus hijos estén en peligro. 

Nicole se comporta dulce en la cama, cosa que disgusta a Augusto, quien le pide que siga siendo la misma mujerzuela que siempre fue. Ella asegura que las cosas ahora son diferentes y el le recuerda que las cosas han empeorado, pues tuvieron que asesinar a Beatríz para que ellos pudieran casarse. Nicole le exige que no le recuerde eso. Augusto la deja durmiendo sola.

Noviembre 2008. Inmaculada sufre demasiado por la deshonra que Luciano le ha causado. Clarisa la interrumpe en su soledad y le asegura que si algo malo le sucede a Adrián en la isla de los condenados, ella lo lamentará. La acusa de golfa, hiriéndo aún más a la inocente muchacha. 
Por barca es que Jonás llega a la Isla de los condenados con Adrián, al que le asegura que sufrirá un verdadero infierno. Jonás comienza a azotarlo con látigo, obligándolo a hacer trabajo demasiado severo y duro con el resto de los que están allí. 

Antonieta sufre demasiado pues sus recuerdos la atormentan, aunque no se arrepiente del sacrificio que tuvo que hacer por sus hijos, cuando ella se dio cuenta de que estaban destinados, los tres, a la monserga.

Hilaria pasea de noche por la comarca, con pan y dulces para Madame Bourgoise. Allí una limosnera se le acerca suplicándole caridad y clemencia. Hilaria decide darle un panecillo. La mujer se lo come precipitadamente, causando lástima en Hilaria, por lo que le ofrece ayuda. La mujer trata de negarse pero Hilaria la convence y la lleva a casa de Loreta, a la que le pide que ayuden a esa mujer. Loreta se niega, pues segura está de que los limosneros no son buenas personas. Hilaria convence finalmente a Madame Bourgoise, quien le suplica que se encargue del aseo de la limosnera y le encuentre algo qué hacer. 

Luciano pasa la noche en la taberna, donde habla con Ravina, quien le dice que aquélla mujer del pasado anda merodeando por la comarca, en pésimas condiciones. Luciano se sorprende y asegura querer verla. Ravina le pide que espere y que no enloquezca como hace tantos años y que ahora se dedique a su esposa. Luciano le cuenta a Ravina que Inmaculada se negó a ser su esposa a la última hora, en el altar y que, en el fondo, él jamás se ha olvidado de aquella mujer... esa mujer que lo enloqueció hace tantos años y que lo abandonó.

Inmaculada cree que la violación de Luciano no debe afectarla y que, al contrario, debe ser más fuerte para poder escapar. Ella sabe que él ha salido de casa por lo que está dispuesta a terminar de una vez por todas con su sufrimiento. Intenta salir y Pía la interrumpe, le aconseja que por su bien es mejor que no escape pues Luciano la encontrará y quizás no tenga piedad de ella. Inmaculada le suplica a Pía que la ayude y Pía le promete que si no huye entonces la ayudará lentamente para que pueda escapar.

La pordiosera ha decidido ducharse pero al mirar fijamente a Hilaria se asusta y decide escapar, rechazándo la ayuda que quiso brindársele. 

Ravina le cuenta a Indra que Claudia era la mujer más hermosa de toda la comarca y que parecía un verdadero ángel y que eso fue lo que enloqueció a Luciano hace tantos años, antes de que ella huyera. Ravina sigue sin entender porqué Claudia huyó, así como no entiende porqué ha regresado y ha preferido vivir en las calles. 

Napoleón se da cuenta de que Augusto no está durmiendo con Nicole por lo que se escabulle a la habitación de la mujer, a la que le dice que ella no puede quedarse sin noche de bodas. Ambos hacen el amor con lujuria tal, que arden como bestias inmundas.

Antonieta no deja de estar intranquila por la presencia de Margot en el castillo. Maldice el recuerdo de Sofía, la hermana de Justino, a la que culpa de todas sus desgracias. Recuerda cuando ellas eran grandes amigas y Justino pretendía a Antonieta, la cual era una doncella pura enamorada de Román y celestina de Sofía, quien mantenía ligeros romances con un apuesto criado de la confianza de sus padres y de quien Román, con el tiempo, se enamoró perdidamente, a pesar de que Antonieta se había entregado a él.

Con el tiempo, Justino se obsesionó con Antonieta, a quienes sus padres obligaron a casarse con él por ser heredero de la corona de la Verona, mientras que al paso de unos años, al ser descubierta en amoríos con su amante, Sofía fue eechada de la Verona y su amante mandado a la horca por lo que la muchacha, insegura y desterrada, huyó con Román a algún lugar del que por unos meses no supieron nada en la Verona, hasta que Antonieta, llena de odio, de celos, de furia, investigó por todos los medios, hasta que, gracias a su joven y fiel criado, Guido, dió con el paradero del hombre al que siempre amó y la mujer que se lo arrebató. 

Luciano hace saber a Inmaculada que si no coopera con él no tendrá más que venderla como cortesana en la taberna y buscarse una nueva mujer. Inmaculada le asegura estar de acuerdo con ser cortesana pues eso sería más honorable que ser su esposa. Luciano la abofetea cruelmente y le advierte que no está dispuesto a soportar sus insultos. 

Pía le pide a su madre que ayuden a Inmaculada sin que Luciano tome represalias contra nadie. Clarissa se niega y jura que en sus manos está deshacerse de Inmaculada por la mala, lo hará, como hace años lo hizo con Claudia, la mujer que le quiso arrebatar su fortuna. Pía se sorprende ante las palabras de su madre.

Tempranamente, al amanecer Jonás levanta a Adrián a fuetazos y le exige que trabaje. Adrián se muestra rendido pues trabajó gran parte de la noche haciendo trabajos pesados, dignos de una bestia. Jonás lo azota y le asegura que en la isla de los condenados si no se sufre trabajando, se sufre siendo azotado. Adrián pide comida, la suplica, pero se le niega. 

Margot se acerca demasiado a Imperia, a la que le asegura que desea permanecer a su lado. Imperia cree que lo más conveniente es que ella se marche a su casa y se olvide de la Verona. Ante eso, Antonieta le propone a Margot que se quede en el castillo como su dama de compañía, pues le puede servir de mucho. Margot acepta. Antonieta le pide que le cuente de Román y su esposa. Margot no hace mas que despotricar en contra de ellos, aún cuando ella jamás conoció a la esposa de Román. Nunca menciona a Inmaculada, pero se sorprende cuando Antonieta le dice que de haber tenido hijos Sofía, entonces ellos heredarían demasiado dinero. Margot cree que entonces debe buscar a Inmaculada para obtener una buena tajada. 

Ravina encuentra a la vagabunda en la calle y la reconoce: ¡Es Claudia! Le suplica que la acompañe, que vuelva a la taberna y Claudia se niega asegurando no querer volver a ver a Luciano. Ravina le jura que conoce a alguien que la ayudará. 

Napoleón llega a casa de Loreta y le cuenta las buenas nuevas y acerca de Margot. Al escuchar, Hilaria asegura que esa Margot es la misma que vendió a Inmaculada. Loreta llega a una conclusión: Inmaculada pertenece a la familia real de La Verona. Hilaria se sorprende al saberlo.

Margot hace planes y cree que al estar en la Verona obtendrá muchisimo más de lo que en su vida había imaginado y, más aún, si muestra que siempre protegió y quiso a la nieta de Imperia. 

Antonieta no deja de llorar la muerte de Román, al que siempre amó con locura, ni de culpar a Sofía por todo el tormento que la misma Antonieta padeció con Justino.

SIETE MESES DESPUÉS: En la isla de los Condenados, Adrián trabaja fuertemente y recibe azotes de Jonás, quién no hace otra cosa más que burlarse de él. Una embarcación llega al lugar y en ella va Pía, quien pide a Jonás que la deje ver al esclavo. Pía le lleva comida a Adrián, quien le dice que Jonás es perverso y solamente abusa de la gente de la isla. Pía le promete a Adrián que pronto lo ayudará a salir de ese lugar. 

Nicole da a luz a un precioso niño, al cuál decide llamar Mariano. Tanto Augusto como Antonieta se sienten felices pues ese niño hará que Augusto sea rey de La Verona. 

Luciano intenta tener intimidad con Inmaculada por todos los medios y ella se niega jurando que jamás será su mujer. Luciano se siente frustrado y desea vengarse de ella. Clarisa le aconseja que entonces se deshaga de ella y busque a otra mujer pues su nueva esposa es frígida. Luciano cree que lo que su hija le dice es cierto más no sabe qué hacer con su esposa. Clarisa le aconseja que cumpla su amenaza y la venda como ramera en la taberna.
Hilaria se hace cargo de cuidar a Claudia, quien se encuentra trastornada. Le pregunta si recuerda algo de su pasado y ella asegura que su pasado fue oscuro y que no desea volver a la prostitución.

Augusto maltrata a la gente de la Verona que se le acerca suplicando caridad. Jura que cuando él sea rey lo primero que hará será matar a toda la plaga de limosneros. Guido le acompaña y le asegura que él le seguirá siendo fiel como siempre. 

Madame Bourgoise se siente preocupada y se lo confiesa a Napoleón, al que le exige que la ayude a hacer justicia. Napoleón desea ayudarla pero no quiere afectar a Nicole pues está enamorado de ella. Loreta le exige que abra los ojos y se de cuenta que para Nicole él no es más que una caprichosa aventura. Napoleón confiesa entonces que él es el verdadero padre del hijo que Nicole le ha dado al futuro rey de La Verona. 

Margot vuelve a su vieja casa en la comarca lejana a la Verona. Se instala y solamente piensa en las riquezas que obtendrá cuando se sepa que es Inmaculada una heredera. Piensa en Augusto y cree que entonces, para que Inmaculada herede el reino entero, ella misma, la propia Margot, tendrá que eliminar al hijo de su querida Antonieta. 

Imperia sufre la muerte de su hija y se culpa por nunca haberla defendido ni comprenderla. Teodoro le pide que no se debilite mas ella se siente cansada y asegura que, aunque no lo deseé, no le queda otro camino más que dejar que Augusto reine en La Verona. 

Inmaculada intenta escapar de la casa de Luciano y es descubierta por Clarisa, quien la jalonéa y le pide que no se preocupe pues pronto saldrá de ese lugar. La muchacha desconfía de las palabras de su ahora hijastra mas Clarisa le confiesa que ella misma la liberará de Luciano, quien interrumpe y asegura a Inmaculada que en verdad ya no la desea como esposa por lo que tiene planes para ella. Inmaculada le ruega que le de su libertad sin saber que Luciano y Clarisa tienen otros planes para ella. 

Adrián le cuenta a Pía que está enamorado de Inmaculada y que desea robársela y casarse con ella cuando la verdad de sepa. Con llanto Adrián le cuenta a Pía lo sucedido en la Verona y entonces ella le cree que en realidad él sea un príncipe. 

Hilaria llora en Silencio, en su soledad. Suplica al cielo que todo se aclare y que muy pronto ella pueda volver a encontrarse con Inmaculada para poder contarle la verdad. 

En la taberna, Napoleón les cuenta a Rabina e Indra lo que vio y escuchó en La Verona, ese reino lejano que ellas desconocen. Al escuchar que Augusto perdió un hermano gemelo y escuchar su descripción, Ravina se alarma, pues recuerda a Adrián, el esclavo que conoció hace muchos meses y que aseguraba ser un príncipe ¡estaba diciendo la verdad! 

Accidentalmente Nicole encuentra unas cartas escritas por Antonieta, donde descubre que siempre estuvo enamorada de Román, el cuál era su amante y es el verdadero padre de sus hijos y que por ello Antonieta odiaba tanto a Sofía, pues sintió que el hombre al que amaba le había sido arrebatado, pues cuando Sofía se embarazó de uno de sus criados, al ser asesinado éste y ella echada de La Verona, Román fue tras de ella para que ambos se casen.

¡Nicole no puede creerlo! ¡Augusto no tiene sangre real en las venas! De inmediato acude a contárselo a Filippa, quien le aconseja a su hija que conserve la calma y haga de cuenta que no sabe absolutamente nada.

Inmaculada es llevada a la taberna, donde se le exige a Indra que la ponga a trabajar como cortesana. Muchos hombres se abalanzan contra ella pues su belleza es completamente inigualable. La muchacha trata de defenderse pero no puede, ni siquiera Indra puede contener a los hombres, por lo que Inmaculada es violada por varios piratas, asesinos y criados. 

En la Isla de los condenados, Adrián habla con Jonás, al que le asegura que si lo lleva  a La Verona entonces a cambio recibirá demasiado dinero. Jonás se burla del muchacho pues no cree que un esclavo pueda ser de sangre real pero, al dudar por la insistencia de Adrián, no le queda mas que mandar a uno de sus criados a investigar. 

Ravina le cuenta a Loreta sobre lo que sabe de Adrián. Loreta, que sabe la verdad de Inmaculada, cree que deben actuar de inmediato y rescatar a esos dos inocentes que solamente han sido víctimas de las circunstancias. Napoleón decide que los ayudará y para ello se encamina a La Verona, donde investigará más sobre Adrián y Sofía, la verdadera madre de Inmaculada. 

Indra consuela a Inmaculada tras su mordaz violación y le asegura que, si se porta buena con los hombres, entonces ellos la tratarán como princesa. La muchacha llora pues nunca se esperó semejante atentado. 

Clarisa goza nuevamente de la libertad de Luciano, asegurando que todo el dinero de él y todas sus tierras serán para ella y que al poseerlo todo se casará con Adrián. Pía, que la escucha, le asegura que ellas son muy poca cosa para Adrián, quién vale demasiado. Clarisa se burla de su hija pues la considera ingenua para haberse creído el cuento de que Adrián pertenece a una familia real. 

Claudia, dentro de su estado demencial, tiene ligeros recuerdos repentinos y decide que hará algo que debió hacer mucho tiempo atrás.

Antonieta se encuentra muy feliz con su nieto.  Nicole la interrumpe y le asegura que sería una lástima que su hijo no fuera un día heredero del trono. Antonieta asegura que su nieto será heredero un día, al iguál que Augusto. Nicole está a punto de revelar lo que sabe pero Augusto y Filippa las interrumpen pues irán de día de campo. 

En una plaza, camino a La Verona, el criado de Jonás habla con Napoleón, quien se extraña al darse cuenta de que ese hombre está interesado en saber de la familia real. Napoleón le ofrece dinero a cambio de información y se sorprende al saber que en la Isla de los Condenados hay un hombre llamado Adrián que asegura pertenecer a la familia real. 

Hilaria descubre que Claudia se ha marchado y se lo comunica a Loreta, quien no entiende porqué Hilaria se preocupa tanto por Clauda, la cuál es una demente que en su tiempo fue una vulgar prostituta. Hilaria llora amargamente asegurando que lo que ella sabé, todos lo juzgarían, pues aunque quisieran, nadie lo podría entender.

Ravina interrumpe a Madame Bourgoise e Hilaria y asegura que Inmaculada está en la taberna como ramera. De inmediato Hilaria y Madame Bourgoise acuden al lugar, donde Loreta decide ayudar a Inmaculada. Ravina teme por su vida y por la de Indra, mas Loreta les da dinero suficiente y les pide que huyan y se encuentren en la Verona, en el pequeño palacio que Madame Bourgoise posee, y que allí se escondan con Inmaculada e Hilaria. Indra se niega pues teme a no volver a ver jamás a Jonás. Inmaculada le asegura que Jonás es amante de Clarisa desde hace mucho tiempo. 

Margot se presenta ante Luciano, al que le exige que le diga en donde está Inmaculada. Luciano asegura que la mujercita es una fiera rebelde y no tuvo mas remedio que meterla de ramera en una taverna. Margot lo abofetea y le asegura ser un estúpido que no sabe lo que ha hecho. Luciano toma salvajemente a Margot y le exige que el diga lo que sabe. La mujer confiesa que Inmaculada  pertenece a la familia real de la Verona. Clarisa interrumpe y se burla de ella, y pregunta porqué todos desean ser familia real de la Verona, ya que Adrián, el esclavo que enviaron a la Isla de los Condenados, aseguraba lo mismo. Al escuchar eso, Margot se asombra. ¡El otro hijo de Antonieta vive!

Antonieta se pasea por La Verona en compañía de Filippa, quien le cuenta no tener confianza en Margot. Antonieta cree que Margot es ingenua y que puede ser una excelente espía. Las dos mujeres se topan con un hombre que altera a Antonieta, poniéndola demasiado nerviosa. Rafaelo, burlón, se acerca a Antonieta y le pregunta si le ha causado sorpresa verlo. Antonieta le pide a Filippa que la siga, marchándose a su carruaje y siendo cubierta por su guardia.

Claudia es atormentada por los recuerdos. Huye de la pequeña comarca hasta llegar a casa de Margot, donde por medio de algunos criados se entera de que el amo y señor de esa casa murió hace mucho tiempo. Claudia pregunta por la pequeña niña, la hija del patrón, pero nadie sabe darle razones de ella. Es sorprendida por Margot, quien le exige que se marche de su territorio. Margo lo único que desea es encontrar a Inmaculada pues cree que puede conseguir una inmensa fortuna a sus costillas. 

Diciembre 2008. Loreta llega al burdel en busca de Inmaculada, quien al ver a Hilaria se aferra a ella, confesando sentirse sucia. Indra les cuenta que Inmaculada fue causante de una riña y fue violada por varios clientes. Luciano aparece en ese momento e Hilaria se abalanza en su contra para abofetearlo. Luciano les exige a las mujeres que se marchen pero Loreta Bourgoise no desea irse sin Inmaculada. Luciano es el esposo, por lo que tiene derechos sobre su mujer, por lo que ni Loreta ni Hilaria pueden llevarse a Inmaculada, a quien Luciano decide regresar a casa, sonde la pone bajo el cuidado de Pía, a quien Inmaculada decide no hablar a pesar de que Pía le promete intentar ayudarla.

Clarisa se encuentra con Jonás a la orilla del mar, donde tienen un apasionante encuentro lleno de lujuria. Jonás se encela cuando, justo en sus actos de erotismo, Clarisa le pregunta por el extranjero. 

Antonieta no deja de pensar en Rafaelo, angustiada. Está segura de que ese hombre solamente le causará problemas. Es interrumpida por Nicole, quien le dice que Augusto no se encuentra en el castillo y ha estado actuando me manera muy extraña. 

En un burdel de la Verona y disfrazado de gente común y corriente, Augusto se revuelca con Esmeralda, una prostituta, a la que, borracho, le cuenta que está cansado de esperar a heredar el trono. Esmeralda le aconseja que haga lo que tenga que hacer con tal de obtener lo que quiere, pues en la vida se gana o se muere. Augusto entiende el mensaje: Debe deshacerse de Imperia lo más pronto posible. 

En la isla de los condenados, Adrián ha hecho amistad con Renzo, un gitano que se encuentra en ese lugar por calumnias, siendo inocente. Renzo asegura que su tribu no se quedará tranquila y que pronto acudirán a su rescate por lo que le ofrece a Adrián escapar con él, cuando lo marquen las estrellas. 

Luciano golpea a Ravina vilmente. La acusa de ser una traidora y amenaza con enviarla a la isla de los condenados. Ravina sabe que él no puede hacerle eso porque de lo contrario se arrepentiría. Luciano trata de golpearla nuevamente pero Indra interrumpe y les dice que Claudia se encuentra en la comarca. Luciano se sorprende ¡no puede creerlo! Exige que se le diga en donde está Claudia y Ravina asegura que la mujer ha escapado, que deambula por las calles de la comarca. Luciano sale de inmediato a buscarla, sin poderla encontrar.

Napoleón busca a Madame Burgoise, a la que le dice que tiene algo importante que contarle. Loreta se impacta al saber que el heredero al trono de La Verona se encuentra en la Isla de los condenados y que fue enviado debido a Luciano. 

Inmaculada no deja de pensar en Adrián y cree que es el amor de su vida. Es interrumpida por Clarisa, quien se burla de ella por su condición. Clarisa le aconseja a Inmaculada que huya si no desea permanecer al lado de Luciano. Entonces la muchacha le propone a Clarisa que la ayude a escapar para que nunca mas la vuelvan a ver. Clarisa acepta con tal de deshacerse de ella, por lo que después se encuentra con Jonás, al que le pide ayuda para hacer que Inmaculada  desaparezca y la asesinen en el desierto. 

Nicole discute con Augusto, quien le confiesa que ha pasado la noche entre rameras. Nicole no está dispuesta a soportar los insultos del hombre y amenaza con marcharse con su hijo. Augusto la toma del cuello y le dice que si ella desea irse puede hacerlo pero que a su hijo, el futuro ehredero de La Verona, se lo dejará a él, si no quiere perder la vida. En silencio, dentro de si misma, Nicole solo se burla del hombre, pues el niño no es su hijo ni él es heredero de nada por no ser de sangre real. 

Hilaria, camino a la que un dia fuese la casa de Inmaculada, se encuentra con Claudia, a la que llama por su verdadero nombre: Sofía. La mujer se sorprende y trata de huír. Hilaria la detiene y le pide que no huya pues entre las dos tienen que ayudar a la pequeña Inmaculada, su hija. 

Filippa habla con Antonieta, a la que le pregunta porque Rafaelo la ha puesto tan nerviosa. Antonieta asegura que Filippa solo piensa en idioteces. Entonces Filippa le pregunta si es Rafaelo alguien a quien ella haya amado en el pasado. Antonieta etsalla y le exige que no diga estupideces. Imperia las interrumpe y le pregunta a su nuera a qué se debe su mal humor. Antonieta no está dispuesta a decir anda pero Filippa se le adelanta y le asegura a Imperia que un hombre ha puesto muy nerviosa a Antonieta.

Sofía le confiesa a Hilaria que no está loca y que ha estado huyendo desde que intentaron asesinarla. Hilaria le pregunta quién ha hecho semejante cosa y Sofía cree que todo se debe a Antonieta, en La Verona, quien, celosa, siempre la persiguió con el afán de hacerle daño. Sofía se sorprende cuando se entera de que su hija está en manos de Luciano, pues ella es la mujer a la que ese hombre siempre amó!  ¡ y ahora está encaprichado con su hija! 

Margot vuelve a visitar la casa de Luciano, en su ausencia. Le pide a Clarisa que la lleve donde Inmaculada, a la que promete que ayudará. Inmaculada no confía en Margot, por lo sucedido en el pasado y se asombra cuando la madrastra le pide perdón y le promete que esta vez la ayudará, por lo que la ayuda a empacar para marcharse de inmediato. Tanto Clarisa como Pía las ayudan. Pía pregunta que dirá cuando Adrián busque a Inmaculada, quien no sabe ni siquiera a donde irá por su propio bienestar. Clarisa le cuenta a Margot que Adrián es un hombre demasiado hermoso que aseguraba tener sangre real de La Verona. Margot pide que se le describa a Adrián y se asombra ¡Le han descrito al mismísimo Augusto!

 Adrián le cuenta su vida a Renzo, quien está seguro de que alguien quiso hacerle daño. Adrián sospecha que quizás fue su hermano y el gitano le promete que eso lo averiguarán. Renzo le pide a Adrián que se prepare pues esa misma noche serán rescatados. Adrián siente temor mas sabe que de no arriesgarse entonces pasará el resto de su vida en la isla. Jonás los interrumpe y les exige que se pongan a trabajar. Adriána segura estar en su rato de descanso y es azotado, pues en la isla no pueden haber descansos. Adrián enfurece y se abalanza contra Jonás, a quien defienden los guardias, golpeando al muchacho y mandándolo a uno de los calabozos. 

Imperia sospecha que la actitud de Antonieta no es normal por lo que pide a Teodoro que la investiguen en secreto, pues quiere llegar hasta el fondo de las cosas. 

Nicole le suplica a Augusto que sean los amantes que eran antes pero él se niega asegurando estar cansado y aburrido de ella. Él está concentrado en otras cosas y su primordialidad es deshacerse de Imperia para poder reinar La Verona y poseerlo todo. Nicole le pregunta si su hijo no le importa y augusto asegura no darse el lujo de sentir, por lo que no siente nada, por nada ni nadie.

Inmaculada escapa en el carruaje de Margot, quien pide al chofer que las lleve hasta La Verona. Margot le promete a Inmaculada que allí estarán muy seguras y protegidas. 

Hilaria y Sofía se presentan en la casa de Margot. Allí Hilaria habla con algunos criados que le informan que Margot últimamente ha pasado temporadas en La Verona, un reino que muchos de la comarca desconocen. Sofía se asusta y teme a que algo le pueda suceder a su hija, por lo que acude a madame Bourgoise, a la que le confiesa su verdadera identidad y  quien le promete que la ayudará.

Antonieta tiene un encuentro con Rafaelo, sin sospechar que es espiada. Él le asegura querer entrar al castilllo y conseguir un titulo o de lo contrario dirá que el hijo de ella no es de Justino si no de él. Antonieta lo abofetea y le exige que calle y que no sea miserable, pues años atrás ella le dio mucho dinero a cmabio de su silencio. Él asegura que ese dinero no fue para callar su paternidad, si no para eliminar a Sofía. 

Luciano enfurece al no encontrar a Inmaculada en casa. Pía le asegura a su abuelo que nadie sabe en donde está y que nadie la ha visto. Luciano exige a Clarisa que le diga que ha hecho con su mujer. Clarisa le recuerda a su padre que Inmaculada jamás fue su mujer, si no la de muchos malhechores que la hicieron suya en la taberna debido a la furia de él. Luciano, lleno de rabia, toma a Clarisa de los cabellos y la echa a la calle diciéndole que es allí a donde pertenece. Clarisa le suplica a su padre que no le haga eso pero él no desea volver a verla. Pía ruega por su madre mas Luciano la encierra bajo llave y le jura que ella también pagará por haber dejado escapar a su más preciado tesoro: Inmaculada.

Augusto llega a su habitación acompañado de Esmeralda, con quien tiene un apetitoso encuentro sexual. Son descubiertos por Nicole, quien, sorprendida, asegura a Augusto que se arrepentirá por la ofensa. Nicole acude a Filippa, a la que jura que resisitirá para conseguir su objetivo, pues cuando Imperia muera, también morirá Augusto, y ella y su hijo bastardo serán los que reinen La Verona. Filippa asegura que ellas son condesas y que no pueden cometer tales cosas. Nicole asegura que a ella anda le importa, pues lo que hará será para dejar de ser una simple y vulgar condesa para convertirse en reina. Filippa siente miedo de las palabras de Nicole, quien confiesa que si eliminó a su hermana para llegar a donde está, en nada le incomodaría eliminar a su propio marido, para conseguir todo el reino. 
 
Sofía asegura no poder regresar con su familia pues muchos peligros la acechan y el principal es Antonieta, la cuál antes fue su amiga pero después se convirtió en un ser rencoroso y ambicioso, lleno de odio. Loreta sostiene que ella posee a uno de los mejores espías en el castillo, y se lo presenta a Sofía: Napoleón, conde de Chavegny. 

Margot llega a La Verona en compañía de Inmaculada, a la que presenta como su sierva, pidiéndole que por su propia seguridad se haga pasar por sirvienta para que nadie pueda encontrarla. Son sorprendidas por Antonieta, quien al observar bien a Inmaculada  asegura que la muchacha no tiene facciones de criada. Margot asegura que mientras esté en el castillo, Inmaculada la acompañará. Las tres son descubiertas por Imperia, quien repentinamente siente algo al ver a Inmaculada, a la que trata con frivolidad, al igual que a Antonieta y Margot, a la que pregunta porqué sigue en el palacio si ya nada tiene que hacer allí. Antonieta asegura que Margot es invitada suya pues han hecho una gran amistad. Al irse Inmaculada, son interrumpidas por Augusto y Esmeralda, la cuál es presentada por él como su dama de compañía. Imperia asegura que era lo único que le faltaba: vivir bajo el mismo techo que las rameras. Al marcharse la reina, Antonieta le exige a su hijo que se deshaga de su mujerzuela y respete el honor de Nicole mas él no desea hacerlo pues se ha encaprichado con esa mujer. 

Ravina, que ahora viste como mujer decente pues Loreta la ha empleado como su dama de compañía, tiene un encuentro con Luciano, quien le exige que le diga en donde está su esposa. Ravina jura no saber nada de Inmaculada y confirma que, de saberlo, no se lo diría a Luciano jamás.

Jonás abandona la Isla de los Condenados para visitar la taberna, donde se revuelca con Indra, la cuál le pide que se casen. Jonás le asegura que él jamás se casará con ella, pues tiene otros planes, como casarse con Clarisa, mas si Indra lo desea, puede ser su furcia. Ella se niega y llora amargamente. Le pide que se marche y que nunca más la vuelva a buscar. Indra no soporta que Jonás ame a otra mujer, por lo que huye a la playa, donde se hunde en el mar, arrancándose la vida. 

Una embarcación gitana llega silenciosa a la isla de los condenados a rescatar a Renzo, quien suplica que rescaten a su amigo Adrián, por lo que él y sus secuaces acuden a rescatarlo, enfrentándose a los guardias. Adrián huye con su amigo en una embarcación, asustado pero feliz por su libertad, pues ha dejado de ser un esclavo. 

Tempranamente Teodoro le cuenta a Imperia sobre lo que han investigado sobornando a Rafaelo. Imperia se estremece al saber que los gemelos no son sus nietos. Más se impresiona cuando Teodoro le dice que parece ser que Adrián no está muerto, pues hay quienes rumoran que hace tiempo, en una comarca cercana, apareció un esclavo blanco asegurando ser de sangre real, llamado Adrián. Imperia sospecha que tanto Augusto como Antonieta están de tras de todo, por lo que desea darles un escarmiento. Ordena a Teodoro que en secreto investiguen el paradero de ese esclavo y si es Adrián, su nieto, entonces se lo informen. 

Adrián llega al campamento gitano, donde Renzo lo presenta como “El Cristiano”. De inmediato Adrián despierta interés en Yesenia, perteneciente a la tribu, quien se porta amable con él. Renzo le propone a Adrián que se quede con la tribu in tiempo y los ayude. Él asegura no ser ladrón y Zuko, el patriarca, molesto le asegura que él no es ningún ladrón y nadie en la tribu lo es, pero que siempre los han perseguido sin entender lo que en realidad son, mas se ganan su plata de manera digna. Aparece entonces Rina, la madre de Renzo, quien asegura que el cristiano es bueno y que es el hombre blanco que aparecía en las estrellas, por lo que les brindará cosas buenas. Adrián decide quedarse y ayudar a los gitanos en lo que se pueda. 

Napoleón llega a La Verona y se encuentra con Nicole en los jardines del castillo. Allí Nicole le confiesa estar viviendo un infierno al lado de Augusto, el cuál ha llevado a su ramera a vivir al castillo. Napoleón besa a Nicole y le pide que entonces lo abandone todo y huya con él pero ella se niega, argumentando que su deber es estar al lado de su marido. Los dos amantes se besan y son descubiertos por Augusto, quien se burla de su mujer a la que asegura que al parecer Esmeralda no es la única ramera en el castillo. Napoleón defiende a Nicole y Augusto lo reta con su espada. Ambos hombres luchan y Napoleón sale vencedor, por lo que le exige a Napoleón que se marche de su castillo y no vuelva nunca más. Al irse Napoleón, Augusto abofetea a Nicole, llamándola Zorra. 

Filippa le cuenta a Margot que Antonieta no es una mujer decente, como se hace llamar, pues está segura de que hace años tuvo amoríos con Rafaelo.

Antonieta habla con Inmaculada, notando que bonita y refinada para ser una sierva a pesar de que algo de salvajismo existe en ella. Asegura a la muchacha que le recuerda a alguien. Son observadas a lo lejos por Imperia, quien interrumpe y asegura que a ella también esa muchacha le recuerda a alguien por lo que le pide que la acompañe. Ambas mujeres caminan por el castillo hasta llegar al jardín, donde Imperia le pide que le diga si es la criada o en realidad un familiar de Margot. Inmaculada asegura ser únicamente la criada pero Imperia confiesa no creerle y le pregunta si conoció a la primera esposa del marido de Margot. Asustada, Inmaculada jura que no pues es criada de Margot desde hace muy poco tiempo. Por último, Imperia le pregunta su edad y al saberla se marcha, pidiéndole a la muchacha que se mantenga lejos de Antonieta, la cuál no debe tener buenas intenciones si se le ha acercado.

Jonás regresa a la isla de los condenados y se asombra al saber que el extranjero y el gitano han escapado juntos. Considera que si lo hace saber a Luciano, le puede ir mal, por lo que hará pasar por muerto al extranjero. 

Esmeralda se encuentra cara a cara con Nicole, quien le exige que se mantenga lejos de su vista. Esmeralda se burla de Nicole con risas por lo que Nicole se le acerca y le pide que no cante victoria, pues el día que a Augusto le aburra, la hará a un lado. Esmeralda se levanta las enagüas y le enseña sus muslos a Nicole, asegurando  que los hombres nunca se cansan de eso. 

La tribu gitana llega a La Verona, por lo que Adrián se siente extraño. Renzo le pide que no tema y le confiesa que están allí porque los gitanos lo ayudarán a descubrir la verdad y a cobrar venganza. 

Margot, frente a la familia real, trata a Inmaculada con la punta del pie, acusándola de tonta. Imperia asegura no entender porqué una mujer como Margot ha contratado a alguien como su criada. Margot asegura que tiene espíritu caritativo y que Inmaculada es huérfana. Imperia pregunta a la muchacha como se llamó su madre y antes de que ella conteste, Margot interrumpe, argumentando que su criada  jamás conoció a su madre, pues la regaló siendo una recién nacida. Inmaculadase sorprende por la capacidad de mentir de su perversa madrastra, la cuál con la mirada le exige que se marche.

Clarisa entra en la casa de Luciano, ayudada por las sirvientas. Acude a rescatar a  Pía del encierro y ambas deciden huir de la casa, lejos, donde no sepan nada más de Luciano. La dos mujeres acuden a la orilla del mar, donde se encuentran con Jonás, al que le piden ayuda. Jonás asegura no poder ayudarlas porque Luciano entonces lo mandaría a la horca. Clarisa no puede soportar que Jonás sea tan cobarde por lo que decide hacerlo todo sola. Las mujeres son descubiertas por la guardia de Luciano, quienes las llevan a casa de éste, donde el mal hombre azota a Clarisa, a la que asegura estar cansado de ella. Jonás les informa que el extranjero murió en la isla, causandoles gran tristeza a Clarisa y Pía.

Enero 2009. Augusto le pide a Guido que vigile muy bien a Nicole, la cuál es una ramera que mantiene relaciones con su primo, el conde Napoleón de Chavegny. Desde ese momento Guido se convierte en la sombra oculta de Nicole. 

Imperia exige a Margot que le diga si en verdad Inmaculada es su criada porque si le está mintiendo, lo puede pasar muy mal. Margot jura que la muchacha es su sierva desde hace poco. Entonces Imperia decide mostrarle algo a Margot: La fotografía de su madre: Inmaculada I, antigua reina de La Verona. Margot se sorprende demasiado, se aterra, pues ve que la madre de la reina Imperia e  Inmaculada ¡son idénticas! 

Junto con Yesenia, Adrián vende objetos por las calles del reino. Se da cuenta de lo temidos que son los gitanos, pues las personas creen que son forajidos. Yesenia es paciente con el cristiano, pues se ha enamorado de él desde que lo vió. Eso preocupa a Rina, quien asegura a Renzo que ese hombre noble y bueno hará sufrir a Yesenia, mas la joven gitana se ha deslumbrado por la belleza de Adrián. 

Nicole cree que lo peor que pudo haber hecho fue casarse con Augusto, quien se psea por todo el castillo con su ramera, sin importarle la dignidad de su esposa. Filippa le aconseja a su hija que resista, pues están a punto de lograr su cometido, pero Nicole no está segura. Ella cree que tarde o temprano se rendirá.

Antonieta se encuentra con Rafaelo, a quien le da monedas de oro para que se marche muy lejos. Ambos se han encontrado en algún lugar del reino, por lo que Renzo logra verlos y escuchar lo que dicen. Rafaelo confiesa querer conocer a su hijo, el futuro rey. Antonieta le dice que fueron dos, pero que uno ha muerto y que, a Augusto, jamás lo conocerá porque él cree que Justino fue su verdadero padre. ¡Renzo no puede creerlo! Por lo que de inmediato a Rina, quien le pide que calle pues pronto muchas cosas en la vida del cristiano se aclararán. 
 
Madame Bourgoise se instala en La Verona, donde tiene una elegante casa. Sofía siente miedo pero tanto Loreta como Ravina le aconsejan que tenga calma. Hilaria baña a Sofía mientras que Ravina y la Madame hacen compras. Al vestir a Sofía, hasta ella misma se sorprende al verse tal cual se veía hace muchos años. Hilaria asegura que es tiempo de dejarse de miedos y recobrar lo que le pertenece. 

Margot le confiesa a Inmaculada que su madre muerta no era una mujer común y corriente. Inmaculada desea saber qué sucedió con su madre y Margot trata de hacerla jurar que después de saber la verdad, la protegerá a ella. Inmaculada  pregunta porqué ella tiene que hacerse pasar por una sirvienta y antes de que Margot confiese, entra Imperia y dice que simple y sencillamente porque es la hija de la princesa Sofía De Marnier, futura reina de La Verona.  Inmaculada se estremece ante tal revelación e Imperia la abraza, con llanto, asegurando que a pesar de las negras intenciones de Margot, la encontró  y ésta vez no la dejará escapar. Margot desea decir algo pero Imperia se niega a escucharla, exigiéndole que se marche de La Verona lo más pronto posible, por lo que en un arranque de furia Margot acude a Antonieta, a la que le dice que Inmaculada es hija de Sofía y que Imperia ahora lo sabe. Antonieta abofetea vilmente a Margot, llamándola traidora. Manda a echarla del castillo y jura que si la vuelve a ver la matará. Margot jura que si Antonieta no la ayuda, entonces dirá lo que sabe: Que Augusto asesinó a su padre, que mandó a asesinar a su hermano y que a demás, no es de sangre real. Aparece Nicole y le exige a Antonieta que le diga si eso es cierto. 

Esmeralda tiene un encuentro amoroso con Guido, el fiel criado de Augusto, del que se sorprende por lo ardiente que resulta en la cama. Guido cee haberse enamorado de las virtudes de la muchacha, la cuál es toda pasión en las maneras del amar.

Imperia pide a Teodoro que le den buenas ropas a Inmaculada y que tenga una guardia para ella sola pues teme a que su nieta corra con la misma suerte que su sus hijos, Sofía y Justino. 

Yesenia es molestada por algunos hombres en las calles. Tratan de abusar de ella. La muchacha es acorralada e intentan violarla pero aparece Adrián, quien con espada y puños la defiende. Ante la victoria del chico, Yesenia lo besa, siendo sorprendidos por Renzo, quien está enamorado de la joven gitana. Rina le pide a su hijo que sea paciente y la olvide, pues en las estrellas está escrito que Yesenia no es para él... ni para el cristiano. 

Antonieta está desesperada y acude a Augusto, a quien le dice que por su propio bien deben desaparecer a la criada de Margot. Augusto no entiende a su madre pues él no conoce a esa sirvienta y Antonieta asegura que por su seguridad deben hacerlo pues esa mujer representa un peligro para ellos, ya que es la  hija de Sofía, la hija de Imperia. ¡Augusto estalla en rabia nuevamente! ¡Esa intrusa puede arrebatarle la corona! Por lo que de inmediato acude a buscarla por todo el castillo hasta llegar a las puertas de la que ahora es habitación de Inmaculada mas la guardia le niega el paso. Augusto exige ver a Inmaculada pero la guardia se sigue negando. Aparece Imperia y le pregunta si desea ver a su prima para dale la bienvenida o para matarla. Imperia le pide a Inmaculada que salga y la muchacha se impacta al ver a Augusto, al que llama Adrián. ¡Todos se impactan al escucharla! ¡Adrián está vivo! ¡Y quizás ella sabe en donde está! Imperia le pregunta a Inmaculada si sabe donde está Adrián y ella le cuenta que en la isla de los condenados, muy lejos de La Verona.  

Augusto se marcha de la presencia de Inmaculada e Imperia, asustado, lleno de furia. Busca a Guido y lo encuentra fornicando con Esmeralda, a la que abofetea y hecha del castillo. A Guido lo golpea vilmente y le asegura que lo hará arrepentirse por no haber matado a Adrián. Guido jura haberlo matado y se sorprende cuando Augusto le dice que su prima, Inmaculada, lo conoce.

SIETE MESES DESPUÉS: La familia real desayuna e Imperia los acompaña, como siempre desde que Imperia la reconoció. Tanto Nicole como Antonieta y Filippa la miran con desprecio. Augusto evita mirarla pues conoce a Adrián. Imperia le pide a su nieta que cuente como fue que conoció a Adrián pero Augusto se niega a que se hable de ese asesino en su presencia. Inmaculada jura que Adrián no es ningún asesino y que ella está segura de ello. Nicol le dice que habla como si estuviera enamorada e Inmaculada asegura que así es. ¡Está enamorada de Adrián y él de ella! ¡Y ambos se conocieron en la esclavitud! Antonieta azota la mesa y asegura que todo eso es inaudito y que su hijo no puede ser esclavo de nada y mucho menos estar enamorado de ella. Imperia solo asegura que buscará a Adrián, y le pide a Teodoro que empiece a movilizarse, y que al encontrarlo, no dudará en hacer rodar en la plaza las cabezas que tengan que rodar. Se levanta y se marcha con sus sirvientas, pidiéndole a Inmaculada que la acompañe, pues al quedarse sola corre peligro, pues cualquiera de sus parientes podría asesinarla. Antonieta estalla y culpa a Augusto de todo lo sucedido mientras que Augusto la culpa a ella por alentarlo a hacer todo lo que ha hecho. Antonieta se lava las manos pues en efecto es inocente y ella no planeó las muertes de Justino o Adrián, al cuál Augusto jura matar con sus propias manos si aparece.

Yesenia despierta  desnuda en los brazos de Adrián, quien la besa pero sigue pensando en Inmaculada. Yesenia le asegura al hermoso joven estar perdidamente enamorada de él y quererse casar. Adrián se sorprende, asegurando que el matrimonio no está en sus planes pues él desea recuperar lo que le fue arrebatado. 

Inmaculada se peina en su habitación, acompañada por sus criadas, de las que se hace muy amiga. Sufre un desmayo por lo que Imperia se alarma y manda a llamar al medico de la familia real, quien asegura que Inmaculada está embarazada. 

Augusto está perdido en alcohol y lleno de rameras en su habitación. Antonieta las corre a todas y le exige a su hijo que no se deje derrumbar y haga algo para destruír a Inmaculada. Augusto, con llanto, jura haber buscado a Adrián en la Isla de los condenados y ha sabido que escapó, por lo que debe andar por allí, acechando. Antonieta llora, pues Adrián, aunque diferente a ella también es su hijo y en el fondo desearía recuperarlo, pero su amor y preferencia por Augusto es mayor. 

En un pequeño café de La Verona, Margot y Rafaelo se encuentran. Rafaelo solamente desea recuperar a su hijo y ella está dispuesta a ayudarlo con tal de destruír a Antonieta. Por ahí pasa Adrián, a quien Margot confunde con Augusto, por lo que alienta a Rafaelo a que le hable a su hijo ahora que la oportunidad se le presenta, pero al ver las ropas de Adrián, Margot reacciona y lo reconoce, por lo que le pide a Rafaelo que aguarde. Margot es la que se acerca a Adrián, al que llama por su nombre y al que asegura que la familia real lo ha estado buscando desde hace mucho tiempo. Adrian cree que eso no es verdad pero Margot insiste en que tanto Augusto como Antonieta e Imperia lo han buscado demasiado y mas ahora que ha aparecido la hija de la princesa Sofía: Inmaculada.

Al escuchar el nombre de Inmaculada, Adrián recuerda a su gran amor y algo en el corazón le dice que debe volver al castillo. Margot le asegura que si lo que le hace falta es una dote para comprarse buenas ropas, ella lo podría ayudar. 

Augusto se encuentra solo y ve aparecerse a Esmeralda, a la que corre. Esmeralda se le desnuda y le asegura que él es su prisionero, pues ella lo enloquece y él lo disfruta. A pesar de su enojo, Augusto la toma entre sus brazos y ambos fornican. Esmeralda termina enloqueciéndolo de éxtasis. 

Imperia le exige a Inmaculada que le diga quien es el padre del hijo que espera pues en la familia real jamás ha habido ese tipo de circunstancias como en la que ella ahora se encuentra. Inmaculada  asegura no saber quien es el padre y en secreto le cuenta a Imperia lo sucedido en la taberna cuando Luciano la entregó a esos hombres. Imperia llora por el sufrimiento de su nieta y se culpa de ello, pues jamás detuvo a su marido, el rey, cuando decidió echar a Sofía de La Verona por saberla embarazada. Inmaculada pregunta quien fue su padre e Imperia le cuenta que fue un criado al que se mandó a asesinar por haber mantenido amoríos con Sofía. 

Rina le aconseja a Adrián que no se confíe de nadie, ni siquiera de la mujer que ha decidido ayudarlo, pues ella no es buena y lo ve solo como un instrumento de venganza. Adrián, por su parte, solo agradece a los gitanos el haberlo ayudado y enseñado a estar siempre del lado de la verdad. Se marcha y es alcanzado por Yesenia, quien le pide que la lleve con él. Adrián le recuerda que eso es imposible. 

Tiene un encuentro amoroso con Nicole, quien le cuenta las novedades del castillo. Él de inmediato se lo informa a Madame Bourgoise, quien cree que es tiempo de que Sofía regrese al lugar donde pertenece. Ravina los interrumpe, asegurando, alarmada, que ha visto al hombre blanco que aseguraba ser de familia real ¡en la Verona! ¡y con los gitanos! Madame Bourgoise de inmediato sale en busca de ese hombre pues desea aclararlo todo y que la verdad salga a la lúz. Napoleón siente que está traicionando a Nicole por Loreta, quien le asegura que lo único que le sucederá a Nicole es que se liberará de su marido para casarse con el casanova más apuesto del reino. Ambos se abrazan. 

Jonás le confiesa a Luciano que en verdad Adrián no murió en los calabozos, si no que hace meses escapó de la isla con otro de los esclavos. Luciano se enfurece pues piensa que si en verdad Adrián es de sangre real y ellos lo tuvieron esclavizado les puede costar muy caro. Jonás se atreve a pedir a Luciano permiso para casarse con Clarisa. Luciano se rié de él y le promete que puede casarse con su hija, la cuál para él ya no existe, pero que jamás recibirán una sola moneda de su parte.

En una casa humilde, Clarisa y Pía hacen el aseo y alimentan a los animales. Clarisa asegura extrañar la vida cómoda de antes mas Pía no. Ella está feliz pues también en ese tiempo ha conocido a un joven caballero que la ama y desea casarse con ella. Clarisa abraza a su hija y se pregunta qué será de Adrián, donde estará y con quien. Pía cree que si escapó con un gitano, entonces debe estar con gitanos, pero al fin libre de la esclavitud. 

Antonieta encuentra a Inmaculada caminando entre los pasillos y escalones del castillo, por lo que decide untar de manteca algunos escalones, causando que la muchacha caiga y sienta un dolor infernal. Al llegar el doctor, éste asegura a Imperia que el hijo de la muchacha no se logrará y que lo ha perdido. Antonieta celebra en su soledad la fechoría, mas maldice a Inmaculada por no ser ella la que ha muerto.

Guido y Adrián se encuentran cara a cara y Guido trata de huir mas Adrián lo alcanza y le pide que le diga qué es lo que en realidad sucedió aquélla noche en la que perdió el conocimiento. Guido le aconseja a Adrian que por su bien se marche muy lejos pues en la Verona corre peligro. Adrián se impacta al confirmar sus sospechas: Augusto mandó a asesinarlo para heredar así la corona. Eso se lo oculta a Margot, quien lo pone al tanto de todo lo sucedido en el castillo durante su ausencia. Adrián, ahora más que nunca, decide que regresará y cobrará venganza. 

Inmaculada sufre por la pérdida de su hijo mas Imperia le da fuerzas para seguir adelante, alarmándose cuando su nieta le revela que había algo en los escalones pues los sintió demasiado resbalosos. Imperia sospecha que tanto Antonieta como su hijo y sus concubinas estuvieron detrás de todo.

Margot visita la casa de Madame Bourgoise, quien la engatusa ofreciéndole su amistad y un titulo noble. Napoleón las acompaña y tanto él como Loreta hablan de todas las familias reales a las que son allegados, induciendo a Margot a contarles todo lo que sabe sobre la familia real. También les cuenta de Adrián, el cuál la espera en la plaza y el cuál no es de sangre real pues su verdadero padre lo busca. Ravina va en busca del muchacho y lo lleva hasta casa de madame Bourgoise, donde reconoce a Napoleón, por lo que se asusta. Loreta le pide a Adrian que no tenga miedo pues ellos desean ayudarlo. Le cuentan de una prima que ha aparecido. Margot asegura que Inmaculada es su hija y que la quiere mucho. Adrián recuerda las palabras de Inmaculada en el pasado y reconoce a Margot: ¡Es la madrastra que la vendió! ¡Y se lo hecha en cara frente a todos llamándola hipócrita! Margot muestra sorpresa, fingiendo que no sabe anda y querer mucho a Inmaculada. Aparece Sofía, quien le dice que es una pena, porque no podrá quererla tanto como su verdadera madre. Aparece Hilaria entonces y presenta a Sofía con Margot, como la verdadera madre de Inmaculada y la viuda de Román, por lo tal, única dueña de todo lo que Margot piensa que le pertenece. Margot llora pues sabe que le han tendido una trampa todos. Los maldice y jura que no le quitarán nada de lo que le pertenece y confiesa cuanto odia a Inmaculada y querer destruírla. ¡Y jura que lo hará! Al marcharse la perversa mujer Sofía abraza a Adrián, al que le dice que ambos regresarán al castillo como lo que son en realidad. Loreta interrumpe y le pide a Adrián que se prepare pues sabrá algo que toda la vida se le ocultó, pero que es un alivio porque eso le permitirá matrimoniarse con Inmaculada. ¡Loreta y Napoleón le confiesan que no es hijo de Justino De Marnier, si no de Rafaelo Santini! Adrián pide que le expliquen y se conmociona al saber que su madre siempre los ha engañado a todos. 

Esmeralda no se aparta de Augusto y Nicole tiene un enfrentamiento con ella, amenazándola de muerte. Nicole promete a Augusto que el único muerto allí será él, cuando se entere de tantos secretos que marcarán su destino. Augusto no desea escuchar a su esposa por lo que Nicole se marcha de su habitación y acude a Imperia, quien no desea recibirla pero ante su insistencia accede. Nicole, sincera y con llanto, jura estar pagando demasiado caro el precio de su ambición y pide a Imperia que la ayude para poder liberarse de Augusto. Imperia se extraña y asegura haber estado segura siempre de que Nicole siempre envidió la suerte de su hermana Beatriz y querer ser la esposa de Augusto. Nicole confiesa haber sido la querida del mal hombre aún cuando éste estaba casado con Beatriz y haber pensado que a su lado sería felíz pero que no es así. Imperia, dudosa, pregunta como puede estar segura de que Nicole ha cambiado y ella le asegura que Augusto lo único que desea es el poder y por eso moría por un hijo que beatriz jamás le dio... aunque estaba en posibilidades. Y que ella misma, Nicole, ha tenido relaciones con él después de haber parido y nada... no se ha embarazado. Entonces Imperia pregunta por el hijo que Nicole le ha dado a Augusto y se horroriza al escuchar la confesión de la mujer, quien le dice que también ha sido amante del Conde Napoleón por muchos años y que de esas relaciones ella salió preñada. Imperia siente alivio, pues sin un nieto seguro no puede darle la corona a nadie. Nicole le asegura que aún hay más y que tiene que enterarse: Augusto y Adrián no son hijos de Justino, si no de un hombre con el que Antonieta tuvo relaciones tras casarse obligadamente con Justino. Imperia se queda muda ante semejantes confesiones y le pregunta a Nicole si tiene pruebas de lo que está diciendo. Asegura que sí. Imperia no confía en Nicole pero le promete que si la ayuda a descubrir completamente toda la verdad y a proteger a Inmaculada, entonces la ayudará y no tendrá que preocuparse de nada si decide renunciar a Augusto. Nicole, con llanto, agradece a Imperia, a la que pide que guarde discreción pues teme por su vida. Imperia pregunta porqué y Nicole confiesa que Augusto mandó a asesinar a Adrián sin que ella sepa porqué. Al marcharse Nicole, Imperia deduce todo acompañada de Teodoro: ¡Augusto asesinó a Justino por su sed de poder y culpó a su hermano y, al sentirse acorralado, no tuvo más remedio que mandarlo a asesinar para hacerlo parecer culpable del crímen! Imperia jura que vengará la muerte de sus hijos sin tener la más mínima piedad, por algo es ¡la Reina! 

Febrero 2009. Ante la constelación, Yesenia contempla las estrellas, llorando por el hombre al que ama. Renzo la sorprende y le pide que se olvide del cristiano, el cuál no es para ella. Renzo le confiesa sus sentimientos a Yesenia, quien solo lo ve como a un hermano y no le puede corresponder. Renzo le promete que él la hará feliz si ella lo acepta mas la triste gitana jura que su corazón solo le pertenece a Adrián. 

Madame Burgoise busca a Rafaelo, al que le dice que tiene algo muy importante de qué hablar con él y que es de suma discreción. 

Imperia le pide a Inmaculada que le cuente  de Adrián. La angustiada reina llora al saber los infortunios a los que su nieto fue destinado por la ambición de su hermano. Le aconseja a Inmaculada que lo siga amando pues en cuanto lo encuentren se casarán. Inmaculada recuerda que Adrián es su primo y que ese amor es imposible. Imperia le asegura que es el destino el que juega las cartas y que siempre tiene un As bajo la manga. Inmaculada se dispone a dormir, soñando en el hombre al que ama y agradeciendo su nueva suerte al hombre que cuidó siempre de ella sin ser su verdadero padre: Román. 

Hilaria les cuenta a Adrián, Sofía y Ravina las aventuras de Inmaculada siendo una niña y cómo Román siempre la quiso y la protegió. Sofía besa las manos de Hilaria y le agradece que siempre haya cuidado de su hija. Hilaria cuenta también cómo Margot maltrató a la inocente muchacha después de que su padre murió, mas, afortunadamente –dice Sofía- esa perversa mujer ha recibido su castigo, que es quedarse en la miseria.

En su casa de la comarca, Margot llora amargamente por todo lo perdido y jura que todos se las van a pagar. Recibe la visita de Luciano, quien le asegura que se siente muy feliz de saberla en la ruina. Margot le suplica ayuda y él le ofrece trabajar en su casa o en la taberna, dando placer a los hombres. Margot lo abofetea y le asegura que ella aún tiene muchas fuerzas para lograr lo que se propone. Luciano se burla de ella y entonces Margot le aconseja que no cante victoria, porque Inmaculada ya se encuentra en La Verona, con la familia real y muy pronto, si ella decide abrir la boca, a él le puede ir muy mal. Luciano trata de estrangular a Margot, maldiciéndola, mas se contiene confesando que él no podría mancharse las manos con la sangre de una alimaña como ella. Se marcha dejándola sola en la casa que, como él le recuerda, ya ni siquiera es de ella. Margot, llevada por la ira, en estadio de histeria, lo rompe todo maldiciendo a aquellos que la engañaron y la arruinaron, principalmente a Inmaculada. 

Antonieta y Augusto saben que tienen que encontrar a Adrián antes de que Imperia lo haga. Augusto no deja de descargar su furia con sus criados, principalmente con Guido, al que asegura que si no encuentra a Adrián, él pagará con su vida. Guido calla que ha visto al gemelo de Augusto y promete que lo encontrará. Antonieta se horroriza cuando Filippa aparece para decirle que Rafaelo se encuentra en el castillo y Augusto le pregunta porqué se ha puesto tan nerviosa al saber de la presencia de ese hombre. 

Teodoro recibe una carta que lo alarma por lo que acude a la plaza  de La Verona, donde se encuentra con madame Burgoise, quien le pide que guarde discreción por la seguridad de las personas que le presentará. ¡Teodoro se estremece al ver a Adrián y Sofía! ¡Juntos! El hombre abraza a los dos y los llena de besos asegurando que Imperia se pondrá muy feliz al verlos y al descubrir que su hija está viva. Sofía le pide a teodoro que calle hasta que sea el momento más oportuno para aparecer. Teodoro asegura que ya es tiempo, pues en el castillo las cosas se han puesto dificiles desde la muerte de Justino. Adrián pregunta a Teodoro si se conoce cuál fue la verdadera causa de la muerte de Justino y el hombre con pena asegura que Antonieta y Augusto están detrás de todos los crímenes.

Nicole se encuentra con Napoleón, a quien le pregunta si está dispuesto a estar con ella por siempre. Napoleón le dice que sí y le confiesa una verdad que nadie sabe: él solo se ha hecho pasar por conde, pero en realidad no lo es y si se ha rozado con la aristocracia ha sido gracias a Madame Bourgoise. Nicole ríe y lo besa, prometiendo que al casarse con ella, sí será realmente un Conde de Chavegny. Los dos se besan y fornican, satisfaciendo el más poderoso de sus apetitos.

Clarisa lleva una vida sencilla al lado de Jonás pero cree que todo es mejor que estar con su padre. Jonás se despide de ella, prometiéndole volver muy pronto pues debe hacerse cargo de la isla de los condenados. Clarisa presiente que algo malo sucederá mas Jonás le pide que no se preocupe. 

Antonieta aparece ante Rafaelo, en la sala principal del castillo y le exige que se marche pues nadie lo ha invitado. Rafelo se niega a marcharse y asegura que no está visitándola a ella, si no a alguien más.

Augusto se encuentra con Inmaculada en los jardines del castillo. Se porta amable con ella y asegura estar sorprendido con su belleza. Inmaculada no cree en las buenas intenciones de Augusto pues sabe que por su culpa Adrián se encuentra en la isla de los condenados, mas él confía en que seduciéndola sabrá donde está verdaderamente Adrián, a quien desea encontrar para matarlo pues lo odia por sobre todas las cosas. Los dos son interrumpidos por Teodoro, quien le pide a Inmaculada que lo acompañe y le entrega una cadena. ¡Es de Adrián! Teodoro le pide a la muchacha que el hombre al que ella ama vive y que pronto regresará a La Verona. Inmaculada se siente feliz, pues su único y gran amor, su príncipe, pronto estará con ella. 

Adrián se reúne con sus amigos gitanos, quienes se sienten felices por su suerte. Yesenia se sorprende al verlo vestido como catrino y entonces se da cuenta de que ella está muy lejos de ser la esposa de álguien como él. Busca a Renzo, a quien le dice que está dispuesta a darle una oportunidad. Renzo la besa, apasionado. 

En su soledad, Inmaculada recuerda los días felices al lado de Román e Hilaria en la comarca donde vivía. Extraña esos días campiranos, corriendo entre los dorados trigales o entre prados verdosos durante las primaveras. Llora al extrañar a quienes hicieron que creciera llena de dicha y felicidad.

Sofía e Hilaria llegan a al casa de Román, en donde encuentran a Margot destruida. Allí Sofía admira una pintura de Inmaculada, sorprendiéndose por la belleza de la muchacha. Siente piedad por Margot pero Hilaria asegura que esa mujer es cruel y merece todo lo que le está sucediendo. Hilaria, recordando los maltratos a Inmaculada, hecha a Margot de la casa, como a un perro. Fuera de allí todos los criados la apedrean hasta verla marcharse sola, herida y destruída por completo. 

Imperia ordena a Teodoro de que de la orden para que los guardias protejan todas las entradas y salidas del castillo, pues nadie, absolutamente nadie, ni siquiera los de su familia, podrán salir sin una orden de la reina. Todos se sorprenden y Augusto se niega a seguir las ordenes de la reina. Imperia le asegura que no le va a quedar de otra mas que hacerlo por su propio bien. Al marcharse Teodoro, Imperia les asegura a todos que ese día es muy especial a ella, pues las piezas del ajedrez se han juntado y, así como las aves, allí volarán cabezas y la reina no se tentará el corazón. Rafaelo aparece e Imperia ríe, burlona, y afirma a Antonieta que a Rafaelo ella misma lo invitó para que éste le cuente de sus amoríos con la que se presumiera fiel esposa de su hijo. Ante tales palabras Antonieta queda paralizada al darse cuenta de que Imperia está enterada de todo. La reina revela a su nuera que, en efecto, sabe de su engaño y que mas que sorprendida, está agradecida con el destino, pues puede presumir con orgullo que Augusto no es su nieto y, por lo tal, no es heredero de la corona. Augusto, horrorizado, se pone de pié y le exige a su madre que le diga qué es lo que está sucediendo. Antonieta llora incontrolable y asegura a Imperia que se arrepentirá por la burla y por humillarla delante de su hijo mas imperia asegura que no hay más humillación que la de la misma Antonieta hacia Justino, al cuál engañó haciéndole creer que los frutos de sus amoríos con otro hombre eran sus hijos.  Antonieta trata de abrazar a Augusto pero él le exige que no lo toque y que le jure que él será el futuro heredero de la corona. Imperia se ríe de él asegurando tenerle lástima por ser tan ambicioso sin ni siquiera tener sangre real y muestra a Inmaculada como la futura reina de La Verona. Augusto se horroriza aún más cuando entra Teodoro y añade que, si Inmaculada aún lo desea, La Verona también tendrá, después de muchos años, a un futuro rey. La entrada estremece a todos. ¡Es Adrián! ¡Vestido de blanco y dorados, resplandeciendo como el mismísimo sol! 

Inmaculada abraza a Adrián, quien le pregunta a Augusto si no está feliz de verlo. Nicole se pone de pié y asegura que ella sí. Abraza a Adrián y asegura a Augusto que ésta vez si pagará todas las que ha hecho. Augusto, en un arranque, toma su espada y está a punto de abalanzarse contra Adrián, mas es detenido por la guardia real. Imperia exige que para comenzar, le den a Augusto el mismo trato que él exigió para su hermano: ¡Que lo encierren en algún calabozo! Augusto grita horrorizado, no lo desea, todo va en contra de su vanidad y arrogancia pero a Imperia le da placer el poder cobrar justicia finalmente.

Antonieta llora amargamente y se aferra a Adrián, al que le pide perdón por haber sido una mala madre. Imperia le recomienda a Adrián que, por muy doloroso que le pueda resultar, por su propio bien no confíe en su madre y se olvide de ella, pues solo lo utilizará apra beneficiar a Augusto. Antonieta, enloquecida, blasfema contra la reina, asegurando que su amor por Augusto es inaudito, s lo más grande. Adrián le pregunta en donde queda él y, llena de rabia, coraje, confundida, Antonieta le confiesa que siempre lo despreció por tener el amor incondicional de Justino, el cuál ni siquiera era su padre. Imperia pide que Antonieta sea encerrada también en uno de los calabozos. 

Nicole y Filippa están confundidas. Tienen miedo de que Imperia haga algo en contra de ellas también. Filippa cree que lo mejor será huír pero Nicole cree que es mejor jugarse el pellejo pues Imperia prometió ayudarla. Filippa sabe que ellas no son de la devoción de la reina, es por eso que insiste en que huyan mas Nicole está decidida a todo  y esperar a que Augusto pague por todo el daño que ha hecho. Aparece Inmaculada, quien le pide a Nicole que ella no se preocupe pues la ayudará, solo con una condición: Ser su amiga. Nicole sonríe y acepta. Ambas mujeres se abrazan.

Ante lo sucedido, Guido trata de huir del castillo para encontrarse con Esmeralda pero  es detenido por la guardia, por lo que también lo llevan a prisión, por ser el más grande cómplice de Augusto y Antonieta. 

En el calabozo, Augusto no deja de pensar en Adrián y lo maldice por todo lo que obtendrá al casarse con Inmaculada, pues será un verdadero rey y tendrá un hijo de sangre real, por lo que será dueño y señor de La Verona. 

DIAS DESPUES: Una enorme fiesta se celebra en el castillo para presentar a Inmaculada, futura reina y princesa de La Verona. Tanto ella como Adrián, vestidos de blanco, lucen espectaculares. Imperia se siente feliz por poder tenerlos a los dos y aclarar por fin todos los malos entendidos. Solo confiesa tener un deseo que es imposible de realizarse: El saber en donde está la tumba de Sofía, su hija. En ese momento aparece Sofía argumentando que Imperia no tiene porqué buscarla más, pues ha regresado después de muchos años para estar con ella. Imperia se estremece al volver a ver a su hija después de muchos años. Las dos se abrazan y lloran juntas. Adrián le da la bienvenida a Sofiía e Imperia se sorprende al saber que los dos se conocían ya. Adrián e Imperia le piden a Inmaculada que abrace a su madre. La muchacha, conmovida, se aferra a ella y llora de felicidad confesando con llanto que siempre le hizo mucha falta. Las tres mujeres se besan y abrazan, mientras que Adrián hace pasar a Hilaria, a la que le asegura que ahora sí todos tendrán una vida digna. 

Nicole visita a Augusto en el calabozo para decirle que su hijo está bien. Él afirma no sentir el más mínimo cariño por ese niño, al cual desprecia por no tener sangre real. Nicole le pide a su marido que durante el juicio no diga que ella fue su cómplice en la muerte de Beatríz, por seguridad de su hijo. Augusto se burla de ella y la escupe, argumentando conocerla bien y saber que es una ambiciosa que también recibirá un castigo. Nicole asegura que ella ya tiene un castigo y es la vergüenza de ser su esposa, la vergüenza y tormento de haber sido cómplice de la muerte de su hermana y sólo por amor a él, pues más que ambición, lo que sintió siempre fue amor y todo lo hizo por él, por estar con él. Augusto le pide que se marche y que no vuelva a visitarlo, pues no desea verla.

Inmaculada y Adrián festejan con sus amigos y familia en el castillo, por los buenos tiempos. Imperia les pide a sus nietos y a su hija que le pidan un regalo, el que sea. Sofía cree que su mejor regalo le ah sido concedido pues ha recuperado a su hija y a su madre. Solo pide ver a Antonieta, con la cuál tiene un asunto pendiente. Inmaculada asegura que ella también ha recibido absolutamente todo lo mejor que la vida le pudiera haber dado y estar conforme con lo que el destino le ha brindado, pero Adrián no, y le pide, le ruega a Imperia, que haga que la Isla de los condenados desaparezca y que todos los que les hicieron daño a él e Inmaculada tengan un escarmiento justo. Imperia, sonriente, lo abraza asegurando que aunque no llevan la misma sangre, él mucho se parece a ella, por eso siempre dudó de todo lo que le acusaron. 

En casa, Luciano se entretiene con una nueva muchacha que ha comprado para que sea su amante. Trata de obligarla a ser suya pero es interrumpido por las fuerzas reales de La Verona, que lo detienen y aseguran que tiene que pagar por los daños hechos a los príncipes Adrián e Inmaculada.

Clarisa prepara el vestido de novia de Pía, la cuál pronto se casará con el joven apuesto del que está enamorada. Jonás asegura que el banquete será de lo mejor y que él la entregará personalmente en la Iglesia. Son sorprendidos por la guardia real, la que detiene a Jonás por los mismos daños por los que Luciano fue acusado. Clarisa llora amargamente, al lado de su hija, al captura de Jonás, pues ahora si estarán destinadas a la miseria. 

Antonieta reza y llora amargamente en su celda, confesandose ante Dios de por sus pecados, jurando que todo fue por amor a su hijo y que lo volvería a hacer si fuera necesario. Un guardia abre su celda. AL voltearse para ver quién es, Antonieta se asombra. ¡Es Sofía! la cual le pregunta si no siente felicidad de verla después de muchos años, cuando mandó a asesinarla para que su hijo pudiera tener el camino libre y así a la larga volverse rey, matando a Justino. Antonieta llora y asegura estar arrepentida de todo lo que ha hecho. Sofía le recuerda que de nada le sirve el arrepentimiento pues su destino ya está marcado y al no tener a nadie, y al no tener ya nada, padecerá lo mismo que Sofía padeció al tener que huír, al ser esclavizada, al ser abusada. Antonieta le exige que deje de hacer dramas y que, si lo único para lo que la visitó fue para hacerse la víctima, entonces se largue porque no desea escucharla. Sofía se marcha, no sin antes decirle  Antonieta que le da pena. Antonieta, regia, no deja de blasfemar contra Sofía. 

Adrián acepta a Rafaelo, pues finalmente es su padre y también fue víctima de las mentiras de Antonieta. 

Imperia le propone a Madame Loreta Boutgoise que se quede en el castillo y tenga a su cargo un puesto importante pues es su manera de agradecerle todo lo que hizo por su familia sin esperar nada a cambio. Loreta asegura ser una persona justa y no necesitar de algun puesto en el castillo. Adrián interrumpe y le pide que sea siempre su consejera, pues sabe tener paciencia para actuar en el momento justo y valentía para enfrentar lo que se llega apresuradamente. Loreta acepta y, junto con Teodoro, comienza por aconsejar a la familia real lo que se tiene que hacer con la isla de los Condenados.

TIEMPO DESPUÉS: Tanto Jonás como Luciano trabajan arduamente en la isla de los condenados, esclavizados, donde ahora reciben ordenes de un capataz digno y bueno, a quien el resto de los presos consideran un amigo por su buen trato y ser un excelente líder. Luciano trata con desprecio a Jonás, al que el recuerda que es su criado. Ambos forcejean y Jonás, lo asesina, repitiéndole mil veces estar harto de sus palabras. 

Renzo se casa con Yesenia por todas las leyes gitanas, bendecidos por Zuko y Rina, quien se siente felíz por su hijo. Adrián e Inmaculada son invitados de honor. Yesenia le entrega a la princesa un amuleto para que siempre sea la estrella que guíe a Adrián cuando esté oscuro el firmamento. Ambas se abrazan. Los príncipes bailan y festejan con los gitanos. 

Sofía confiesa a Imperia no tener mas miedo, pero si sentir un enorme vacío por todos los años que estuvo vagando, perdida, temerosa de lo que le pudiera suceder. Imperia abraza a su hija y le pide que no piense más en ello, pues en poco tiempo ha recuperado  todo, como si jamás lo hubiera perdido. 

Hilaria entretiene a Filippa contándole todas las andanzas de Inmaculada, exagerando algunas veces. Las mujeres se han hecho buenas amigas. Filippa asegura a Hilaria que la extrañará cuando abandone el castillo. 

Antonieta ha sido echada del castillo y vaga por la plaza de La Verona, donde es repudiada por todos por lo hecho a los príncipes. Se lleva un enorme susto al enterarse de que la cabeza de su hijo rodará en la guillotina. 

Clarisa recupera la casa de su padre, pues Inmaculada ha decidido concedérsela. A Clarisa no le queda más que hacerle reverencias a la princesa y pedirle perdón por sus ofensas. Inmaculada asegura a Clarisa no guardarle ningún rencor y entenderla. Las dos se abrazan. 
Nicole y Napoleón se besan en los jardines del castillo, paseándose con su pequeño hijo. Él le promete que con el cargo que ha obtenido en el castillo, tendrán dinero, seguirán siendo nobles y, a demás de ello, felices. Nicole le confiesa lo sucedido con Beatriz y Napoleón asegura no darle importancia al pasado. Se besan  fuertemente. 

Augusto y Guido serán llevados a la plaza pues sus cabezas rodarán. Augusto se sorprende al ver entre la multitud a Antonieta, en unas fachas dignas de una pordiosera, acabada, destruida, sucia y maloliente, con el rostro lleno de lágrimas por el destino de su hijo, al que le es entregada una carta, donde Nicole le confiesa que él no es el padre de su pequeño hijo y que Beatriz siempre fue una mujer fértil, por lo que el incompleto, el que nunca pudo sembrar su semilla, fue él. Mientras se sorprende por la noticia, la guillotina le traspasa el cuello a Guido arrancándole así la vida ante la sed de sangre de la gente. Augusto se las ingenia para poder escapar y roba un caballo, huyendo, llenando de alegría a Antonieta, quien maldice a la familia real de la Verona. 

Sofía es coronada como la nueva reina de La Verona y es venerada por todo el reino pues ella conoció las calles, el hambre, la peste y sabe lo que su gente necesita.

Y así, habiendo casi todos los enemigos recibido su castigo, al paso del tiempo, en éste desafortunado cuento medieval, tanto la princesa Inmaculada como el príncipe Adrián se casan, acompañados de sus amigos, de los gitanos y de su reino, sellando su amor con un fuerte beso, pero la historia no acaba aquí, no, no, no... Una asoleada tarde de otoño, tras haber parido al hijo de muchos hombres de la taberna, la princesa Inmaculada decide dar un paseo por los jardines del castillo, a solas.

Sofía e Imperia hablan con el príncipe Adrián, al que le piden que siga buscando a Augusto y Antonieta, quienes no aparecen desde hace mucho tiempo. Adrián lamenta tener que castigar a su madre y hermano pero sabe que su esposa y su hijo corren peligro. 

En las calles, en un mercado de mala muerte, Margot jura que se vengará de Sofía y Inmaculada por todo el daño que le han hecho.

Nicole es feliz con Napoleón y Ravina se ha quedado a vivir con  ellos, haciéndose cargo de su bebé. Viven felices y reciben la visita de Madame Bourgoise y Fillippa, quienes se preguntan cómo estará la familia real de La Verona.

En los jardines del Castillo, Inmaculada es sorprendida por alguien, quien la apuñala cruelmente. Al caer al suelo, la princesa reconoce el rostro del asesino, al que le da la última mirada y el último aliento. La sombra de la silueta de ese asesino se refleja en los ojos de Inmaculada.




FIN







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